EEUU: Primer encuentro entre Trump y el nuevo presidente de los obispos tras la petición del Papa de "no callar" ante las deportaciones
El presidente de los EEUU recibe al nuevo presidente de los obispos tras el giro del Episcopado en la cuestión migratoria a instancias del primer papa estadounidense
“Áreas de preocupación mutua y para un mayor diálogo”. Esas indeterminadas cuestiones fueron las que se discutieron en la reunión a puerta cerrada que mantuvieron ayer en la Casa Blanca el presidente Donald Trump con el nuevo presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB), el de Oklahoma City arzobispo Paul S. Coakley.
“El arzobispo Coakley tuvo la oportunidad de tener reuniones introductorias con el presidente Trump, el vicepresidente Vance y otros funcionarios de la Administración, en las que discutieron áreas de preocupación mutua, así como áreas para un mayor diálogo”., señaló un portavoz de los obispos, añadiendo que “Coakley está agradecido por el compromiso y espera continuar con las conversaciones”.
Pero aunque no han trascendido cuáles son esas “áreas de preocupación mutua”, parece muy evidente que la cuestión de las deportaciones masivas –que ha condenado por su trato inhumano el Papa– habrá sido sin duda una de ellas.
La petición del Papa: "La Iglesia no puede callar"
Este encuentro, en vísperas de que se cumpla el primer aniversario de la segunda investidura de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, viene también precedido de un significativo (aunque un poco a regañadientes) cambio en la postura de la USCCB sobre la cuestión migratoria, hasta ahora no prioritaria, y que vivió un punto de inflexión hace unas semanas, cuando León XIV recibió al obispo de El Paso, que le entregó mensajes escritos y en vídeo de inmigrantes que temían la deportación o la de sus familiares.
“La Iglesia no puede callar ante la injusticia. Ustedes me apoyan, y yo los apoyo”, les dijo el Papa, emocionado hasta las lágrimas por los testimonios que había escuchado. Unas semanas después, en la plenaria del Episcopado estadounidense celebrada el 12 de noviembre, los obispos aprobaron por mayoría un mensaje pastoral especial expresando su preocupación por la situación de los inmigrantes y oponiéndose a la deportación masiva indiscriminada de ellos.
