Emilce Cuda y Charly Olivero presentan en congreso el manual latinoamericano para afrontar las adicciones
El Celam presentó en Argentina el Manual PLAPA, una herramienta pastoral para fortalecer la prevención y el acompañamiento frente a las adicciones en América Latina y el Caribe
En el marco del II Congreso Arquidiocesano de la Pastoral de Adicciones de Córdoba, Argentina, fue presentado el Manual de la Pastoral Latinoamericana de Acompañamiento y Prevención de las Adicciones (PLAPA), una propuesta del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) orientada a fortalecer el acompañamiento pastoral frente al fenómeno de las adicciones en América Latina y el Caribe.
En sus intervenciones, la doctora Emilce Cuda, secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina de la Santa Sede, y el sacerdote argentino Carlos (Charly) Olivero, coordinador de PLAPA, coincidieron en afirmar que el manual surge de la experiencia acumulada por las comunidades y refleja el compromiso de la Iglesia con las personas que viven situaciones de mayor vulnerabilidad.
El congreso, organizado entre el 25 y 26 de junio por la Universidad Católica de Córdoba, la Pastoral Arquidiocesana de Adicciones, Cáritas Córdoba, la Familia Grande Hogar de Cristo y la Pastoral Nacional de Adicciones y Drogadependencia, ha convocado a agentes pastorales, profesionales y voluntarios bajo el lema: "Con un oído en el Evangelio y otro en el pueblo, la comunidad se organiza para dar respuestas".
Un proyecto para quienes "no tienen vida"
Al inicio de su intervención, la doctora Emilce Cuda definió el encuentro como "una victoria", al considerar que representa un paso concreto en la construcción de respuestas frente a la crisis que afecta a miles de jóvenes latinoamericanos.
"Este es un proyecto de vida. Es un proyecto de vida para los que no tienen vida", afirmó. Recordó además un encuentro con el Papa Francisco en el que un joven haitiano repetía insistentemente: "No tenemos vida, no tenemos vida", una frase que, aseguró, marcó profundamente su compromiso con esta causa.
La teóloga sostuvo que la falta de oportunidades para los jóvenes "ya es algo crónico" y constituye una consecuencia estructural que favorece problemas como las adicciones y el aumento de los suicidios juveniles. "Nuestros jóvenes están al borde de esa humanidad, pero siguen siéndolo", expresó.
Según explicó Cuda, la Pontificia Comisión para América Latina acompañó el desarrollo de esta iniciativa facilitando su articulación con diversas instituciones de la Santa Sede, especialmente con la Pontificia Academia para la Vida. Añadió que el proyecto cuenta hoy con el respaldo del Papa León XIV. "Este proyecto existe, tiene la bendición del Santo Padre y el acompañamiento de instituciones de la Santa Sede", afirmó.
Una solidaridad que se organiza
Asimismo, Cuda señaló que el manual ya despierta interés en distintas regiones del mundo, donde centros especializados buscan conocer e implementar su metodología, mientras diversas instituciones han expresado su disposición a respaldar, incluso financieramente, el desarrollo de esta propuesta.
En ese contexto, Cuda recordó una expresión que, según dijo, aprendió del padre Charly Olivero y llevó "al corazón de la Santa Sede": "Recibir la vida como viene". Explicó que, más que una frase inspiradora, representa un desafío para los cristianos: acoger cada vida tal como llega y articular el compromiso de diversas instituciones para contribuir a que pueda desarrollarse con dignidad.
Hacia el final de su intervención, la teóloga enmarcó el proyecto en los principios de la doctrina social de la Iglesia y en la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV. Señaló que el Pontífice exhorta a hacer "una elección decisiva" entre "construir Babel o construir Jerusalén", una opción que exige articular la reflexión con la acción como una responsabilidad compartida.
"La solidaridad es una ética institucionalizada", afirmó Cuda, al señalar que esta solo cobra sentido cuando se traduce en decisiones y acciones compartidas entre la Iglesia, las universidades, los organismos internacionales y otros actores. En ese sentido, calificó el manual como "un acto solidario", porque pone a disposición de otras comunidades "un método que está probado y que funciona".
Un manual que nació "del barro"
Por su parte, el padre Carlos (Charly) Olivero durante su intervención afirmó que el manual "nace del barro", pues recoge y organiza la experiencia de parroquias y comunidades eclesiales que, desde hace años, acompañan a personas que atraviesan el sufrimiento de las adicciones.
"Este manual nace del barro; no fue escrito en un escritorio", afirmó. "Nace del clamor de nuestras pastorales, de nuestras comunidades que vienen trabajando hace años acompañando a las personas que atraviesan este sufrimiento".
El sacerdote aclaró que el propósito del documento no es reemplazar a la academia, a las instituciones terapéuticas ni a los gobiernos, sino responder a una pregunta concreta: "¿Qué es lo que hace la Iglesia? ¿Cuál es la singularidad de lo propio que puede aportar la Iglesia en este tema?".
El religioso explicó que el manual propone tender puentes entre distintos ámbitos que intervienen en el acompañamiento de las personas con problemas de adicciones: la ciencia y la fe, la reflexión teórica y la práctica pastoral, el Celam y las comunidades de base, así como las instituciones especializadas y las periferias donde, en muchas ocasiones, comienza el primer acompañamiento.
Las personas primero
Uno de los aspectos centrales del manual, señaló el sacerdote, consiste en colocar a la persona por encima del consumo de sustancias. "Las personas primero", enfatizó. "Nosotros no hablamos de adictos ni de drogadictos; queremos hablar de personas con problemas". A su juicio, "el lenguaje configura la mirada y la mirada configura también nuestras respuestas pastorales".
Destacó que el documento es resultado de un proceso de construcción colectiva y profundamente sinodal, en el que participaron más de 300 personas de 18 países, entre obispos, sacerdotes, religiosas y laicos. Añadió que el equipo recurrió a herramientas de inteligencia artificial para organizar y sistematizar el amplio caudal de aportes generado durante las distintas mesas de trabajo.
El coordinador de PLAPA explicó que el manual será de descarga gratuita y funcionará bajo un modelo de actualización permanente, que permitirá incorporar periódicamente nuevas contribuciones, experiencias pastorales y avances en este campo, con el acompañamiento de una red de curadores de la región.
Al cierre de su intervención, invitó a las comunidades eclesiales a apropiarse del proyecto. "Corrijan, complementen, opinen, aporten", pidió, al tiempo que animó a organizar presentaciones del manual en diócesis, parroquias, congregaciones y centros educativos para fortalecer una Iglesia que, según expresó, "sea también en este tema la familia de las personas que están más rotas".
