Envía Papa Leon XIV mensaje a México por Congreso Teológico Pastoral sobre el Acontecimiento Guadalupano

Al iniciar el Congreso Teológico Pastoral sobre el Acontecimiento Guadalupano: “Nuestra Señora de Guadalupe, el acontecimiento y sus enseñanzas para los procesos de evangelización”. El Nuncio Apostólico en México, Mons. Joseph Spitieri, leyó el mensaje que el Papa Leon XIV envió a todos los mexicanos, destacando que el Acontecimiento Guadalupano no puede reducirse a un hecho histórico aislado, sino que constituye un don providencial para la Evangelización de América, y desde allí también para la misión universal de la Iglesia en el mundo de hoy.

Papa Leon XIV Virgen de Guadalupe
Papa Leon XIV Virgen de Guadalupe

Con la participación de obispos, teólogos, académicos y agentes de pastoral de diversos países del continente americano, dio inicio en la Sede CEM-Casa Lago el Congreso Teológico Pastoral sobre el Acontecimiento Guadalupano, convocado por la Pontificia Comisión para América Latina, la Pontificia Academia Mariana Internacional (PAMI), la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y los Caballeros de Colón. El Congreso se desarrolla del 24 al 26 de febrero de 2026 y forma parte del camino eclesial hacia el Jubileo Guadalupano de 2031 promovido por la Novena Intercontinental Guadalupana.

El evento contó con un mensaje del Papa Leon XIV, que fue leído por el Nuncio Apostólico en México, Mons. Joseph Spitieri, donde el Pontífice asegura que hoy, en muchas regiones del continente americano y del mundo, la transmisión de la fe ya no puede darse por supuesta, particularmente en los grandes centros urbanos y en sociedades plurales, marcadas por visiones del hombre y de la vida que tienden a relegar a Dios al ámbito de lo privado o a prescindir de Él.

Por lo que en este contexto, fortalecer los procesos pastorales exige una inculturación capaz de dialogar con estas realidades culturales y antropológicas complejas, sin asumirlas acríticamente, de modo que suscite una fe adulta y madura, sostenida en contextos exigentes y a menudo adversos.

“La inculturación es, más bien, un proceso exigente y purificador, mediante el cual el Evangelio, permaneciendo íntegro en su verdad, reconoce, discierne y asume las semina Verbi presentes en las culturas, y al mismo tiempo purifica y eleva sus valores auténticos, liberándolos de aquello que los oscurece o los desfigura. Estas semillas del Verbo, como huellas de la acción previa del Espíritu, encuentran en Jesucristo su criterio de autenticidad y su plenitud”, destacó el Papa Leon XIV

Y ánimo a que la transmisión de la fe no sea como una repetición fragmentaria de contenidos ni como una preparación meramente funcional para los sacramentos, sino como un verdadero camino de discipulado, en el que la relación viva con Cristo forme creyentes capaces de discernir, de dar razón de su esperanza y de vivir el Evangelio con libertad y coherencia.

El Papa enfatizó que Santa María de Guadalupe es una lección de la pedagogía divina sobre la inculturación de la verdad salvífica, pues en ella no se canoniza una cultura ni se absolutizan sus categorías, pero tampoco se las ignora o se las desprecia: son asumidas, purificadas y transfiguradas para convertirse en un lugar de encuentro con Cristo.

“La Morenita manifiesta el modo de Dios para acercarse a su pueblo; respetuoso en su punto de partida, inteligible en su lenguaje y firme y delicado en su conducción hacia el encuentro con la Verdad plena, con el Fruto bendito de su vientre”.
“En la tilma, entre rosas pintadas, la Buena Noticia entra en el mundo simbólico de un pueblo y hace visible su cercanía, ofreciendo su novedad sin violencia ni coacción. Así, lo sucedido en el Tepeyac no se presenta como una teoría ni como una táctica, sino como un criterio permanente para el discernimiento de la misión evangelizadora de la Iglesia, llamada a anunciar al Verdadero Dios por quien se vive sin imponerlo, pero también sin diluir la radical novedad de su presencia salvadora”

En el mensaje destacó que Santa María de Guadalupe sigue siendo signo de cercanía, consuelo y esperanza para los pueblos, especialmente en contextos marcados por desafíos sociales, culturales y espirituales. Invitó a profundizar en la dimensión misionera del acontecimiento, promoviendo una Evangelización inculturada que dialogue con las culturas contemporáneas y acompañe los procesos históricos concretos de los pueblos.

Asimismo, alentó a que este Congreso contribuya a renovar el dinamismo evangelizador de las Iglesias particulares y a preparar espiritualmente el camino hacia el Jubileo de 2031.

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