La fe que sostuvo a un actor de Hollywood conmueve en las redes: "Soy digno del amor de Dios desde que existo"
James Van Der Beek, protagonista de Dawson's Creek, falleció a los 48 años a causa de un cáncer. En los meses más duros de la enfermedad, afirmó que fue su fe en Dios y la certeza de saberse amado por Él lo que le dio fuerza para afrontarlo
(Valores Religiosos).- El actor James Van Der Beek, conocido por su papel protagonista en la serie juvenil Dawson crece, ha fallecido en Estados Unidos a causa de un cáncer colorrectal. Tenía 48 años. En los meses más duros de la enfermedad, fue su fe en Dios y la certeza de saberse amado por Él lo que —según dejó testimoniado públicamente— le permitió afrontar el sufrimiento y la fragilidad con esperanza.
El intérprete anunció su diagnóstico en noviembre de 2024, coincidiendo con su cumpleaños, a través de un vídeo publicado en sus redes sociales. En ese mensaje compartió una reflexión centrada explícitamente en su relación con Dios y en la convicción de que su dignidad no dependía de su éxito, su fortaleza o su capacidad de desempeñar roles, sino del amor divino.
“Hoy es mi cumpleaños, y ha sido el año más difícil de mi vida”, afirmaba entonces. Recordaba cómo, a lo largo de los años, había ido construyendo su identidad en torno a distintos papeles: primero como actor, después como esposo y más tarde como padre. “Y luego este año, me topé con la muerte. Y todas esas definiciones que tanto me importaban me fueron arrebatadas”, señalaba.
El tratamiento le obligó a apartarse de su vida profesional y familiar. “Ya no podía ser un esposo que ayudara a mi esposa. Ya no podía ser un padre que pudiera recoger a sus hijos, acostarlos y estar ahí para ellos. No podía ser un proveedor porque no estaba trabajando”, lamentaba. Incluso tareas cotidianas se volvieron imposibles debido a la debilidad física provocada por la enfermedad.
En uno de los momentos más personales del vídeo, planteó la pregunta que marcó su proceso interior: “Si solo soy un hombre demasiado delgado y débil, solo en un apartamento con cáncer, ¿qué soy?”.
La respuesta, aseguró, la encontró en su fe. “Soy digno del amor de Dios simplemente porque existo. Y si soy digno del amor de Dios, ¿no debería ser también digno del mío?”, expresó. Esa certeza de ser amado por Dios —independientemente de su estado físico o de su utilidad— fue, según explicó, el fundamento que le sostuvo en medio del dolor. También agradeció las oraciones recibidas, que consideró parte esencial de ese proceso de sanación interior.
Nacido el 8 de marzo de 1977 en Cheshire, Connecticut, fue hijo de una exbailarina y administradora de gimnasio y de un ejecutivo de telefonía móvil y expitcher profesional de béisbol. Estaba casado con Kimberly Brook y era padre de seis hijos.
Su testimonio durante la enfermedad dejó constancia de una fe vivida de forma explícita y personal: la convicción de que, más allá de cualquier circunstancia, su valor provenía del amor de Dios.
