La Fiscalía de Colombia acusa a un sacerdote de abuso sexual a un niño de seis años
En Colombia, los abusos eclesiales siguen siendo un tabú y la persecución es limitada. Lo habitual es encubrir los casos y mover a los abusadores de centro, sin separarlos del oficio o incluso del trato con menores y sin reportarlo a la Fiscalía
La Fiscalía colombiana acusó a un sacerdote del colegio San Carlos de Bogotá por presuntamente abusar sexualmente de un niño de seis años en varias ocasiones durante el período escolar entre agosto de 2022 y agosto de 2023, informó este viernes el Ministerio Público.
Las pruebas «dan cuenta de que, entre agosto de 2022 y agosto de 2023, el entonces director del monasterio y sacerdote de un colegio de Bogotá, condujo en múltiples oportunidades a un estudiante de 6 años hacia zonas privadas del monasterio, donde al parecer ejecutó sobre el menor de edad conductas de carácter sexual», explicó la Fiscalía.
Por estos hechos, acusa al sacerdote Manuel Cely Silva como presunto responsable de los delitos de acceso carnal abusivo con menor de 14 años y actos sexuales con menor de 14 años, agravados por las circunstancias establecidas en la ley.
La acusación se produce dos años después de que el sacerdote fuera imputado por estos mismos delitos en diciembre de 2024, cuando no aceptó los cargos. El proceso estuvo marcado por la solicitud de nulidad de la imputación presentada por el fiscal que asumió el caso, por lo que quedó paralizado.
El sacerdote era profesor del colegio San Carlos, una institución fundada en 1961 y por la que han pasado reconocidos empresarios, economistas, políticos y hasta presidentes de la República.
La Secretaría de Educación de Bogotá sancionó este año a ese colegio con una amonestación pública por deficiencias en la aplicación del protocolo de atención de situaciones de presunta violencia sexual.
En Colombia, los abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesiasiguen siendo un tabú y la persecución es limitada, a pesar de que en 2019 la propia Iglesia católica reconoció más de un centenar de casos cometidos por sacerdotes.
Lo habitual de las archidiócesis es encubrir los casos y mover a los abusadores de centro, sin separarlos del oficio o incluso del trato con menores y sin reportarlo a la Fiscalía para que tomen medidas judiciales.