Iglesia en México pide que Mundial de Fútbol no sea un distractor de los dolores que vive el país
Ante la inauguración del Mundial de Fútbol 2026 que se realizará en México, Estados Unidos y Canadá, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), envió un mensaje a jugadores y aficionados para que este encuentro internacional nos haga reconocer que todos formamos una sola familia humana desde nuestra diversidad.
Destacaron que los equipos tienen la oportunidad de mostrar que la rivalidad puede ser oportunidad de crecimiento y la competencia un espacio de encuentro y respeto mutuo. Además pidieron a los aficionados que esta justa deportiva no sirva de distractor y no se olviden los dolores que vive el país.
Recordando la exhortación del Papa León XIV donde señaló “Que el deporte sea siempre escuela de fraternidad y no de rivalidad vacía, espacio de encuentro y no de exclusión, camino de paz y no de violencia.” Los obispos mexicanos, hicieron un llamado a poner en perspectiva el sentido de la competencia que se empezará a vivir por el Mundial de Fútbol 2026.
La Conferencia del Episcopado Mexicano destacó que en México se viven muchas rivalidades que con frecuencia ensombrecen la convivencia pacífica, como: rivalidades políticas, económicas, ideológicas, sociales, e incluso en la lucha por la vida.
Por lo que pidieron que en un mundo marcado por tensiones y conflictos, y un país herido por la violencia, las desapariciones, la corrupción y las injusticias, el deporte no debe de ser un distractor de estos dolores, sino una oportunidad privilegiada para poner nuestras diferencias al servicio de la justicia, de la verdad y de la paz.
Enfatizaron que estas rivalidades se pueden convertir en escuela de fraternidad en vez de rivalidades vacías; en espacios de diálogo y encuentro en lugar de odio y exclusión; en caminos de paz y no de violencia. Asegurando que esto exige que todos debemos abrirnos a la riqueza del hermano y tratarnos con dignidad.
Haciendo un exhorto a los equipos dentro de esta competición a que nos muestren que la rivalidad puede ser oportunidad de crecimiento y la competencia un espacio de encuentro y respeto mutuo.
“Más allá de la competencia deportiva, este encuentro internacional nos invita a reconocer que formamos una sola familia humana desde nuestra diversidad”
“Que este acontecimiento mundial inspire en todos, actitudes de amistad, reconciliación y esperanza, y nos ayude a construir relaciones más humanas y fraternas, dentro y fuera de las canchas”
No olvidemos lo importante: Cardenal Aguiar Retes
Por su parte el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México también dirigió un mensaje a los integrantes de la Selección Nacional Mexicana, a los jugadores, al cuerpo técnico, a los directivos y también a tantas personas que pocas veces aparecen ante las cámaras, pero que acompañan cada entrenamiento y cada esfuerzo.
“A todos ustedes les expreso mi cercanía y mi oración. Que vivan esta experiencia con gratitud, con humildad y con la conciencia de que, más allá de los resultados, tienen la oportunidad de inspirar a muchas personas, especialmente a niños y jóvenes que encuentran en ustedes un ejemplo”.
El Cardenal Aguiar, señaló que los jugadores tienen en sus manos una oportunidad extraordinaria, en un tiempo en el que nuestro país y el mundo necesitan reconciliación, unidad y esperanza.
“Ustedes pueden ayudar a inspirar a millones de personas, recordándonos que es posible trabajar juntos y superar las diferencias. Esa es una victoria que trasciende cualquier marcador y permanece en el corazón de los pueblos”.
A los aficionados, les hizo una invitación muy sencilla: les pidió disfrutar esta fiesta deportiva con alegría, pero sin perder de vista lo que verdaderamente da sentido a nuestra vida.
“Que la emoción de un partido no nos haga olvidar a nuestra familia, ni nos distraiga de nuestras responsabilidades cotidianas; y tampoco nos aleje del encuentro con Dios, fuente de nuestra esperanza y de nuestra alegría más profunda”
Pues aseguró que aunque hay acontecimientos que nos emocionan durante unas semanas, el amor de nuestros seres queridos, el servicio que prestamos a los demás y la presencia de Dios en nuestra vida son dones que permanecen y nos acompañan siempre.
El Arzobispo Primado de México, confió en que este torneo sea una ocasión para recordar que la competencia no tiene por qué generar enemistad, sino que puede ayudarnos a valorar lo mejor de cada uno de nosotros.
“Nuestro mundo necesita más espacios de encuentro y menos motivos de división. Necesita aprender nuevamente a dialogar, a respetar las diferencias y a construir puentes”.