Kast y Schoenstatt: El movimiento ultra que moldeó la fe del nuevo presidente de Chile

Fundado por un sacerdote alemán a quien Pío XII apartó de sus funciones por acusaciones de abuso, Kast participa con su familia en las misas dominicales en la emblemática capilla de este grupo en la colonia de Buin

José Antonio Kast
José Antonio Kast | EFE

A unos 35 kilómetros de Santiago de Chile se enclava la llamada comuna de Buin, un territorio agrícola y campestre, donde nació hace 59 años José Antonio Kast, quien el próximo 11 de marzo será investido como en el nuevo presidente del país latinoamericano en lo que supone, según los analistas, la vuelta al poder de la ultraderecha desde los tiempos de la dictadura de Augusto Pinochet, de quien, por cierto, este abogado se ha declarado admirador en varias ocasiones.

En ese enclave, conocido también por sus viñedos, se alza una pequeña capilla, idéntica a la que, desde su modelo original en Alemania, ha replicado en más de un centenar de lugares repartidos por todo el mundo el movimiento de Schoenstatt y a la que acuden el nuevo mandatario chileno y su familia para participar en sus misas dominicales. Al menos hasta el momento.

Kast, en un acto organizado por Vox
Kast, en un acto organizado por Vox | EFE

“Él y su familia vienen permanentemente al Valle de María. Participan de las misas de los domingos y sus hijos formaron parte de las ramas juveniles del movimiento de Schoenstatt –la Juventud Femenina y la Juventud Masculina–”, según señaló hace unas semanas al periódico argentino La Nación una integrante de la comunidad.

"Nada es posible sin Dios"

Una devoción que Kast no oculta, como mostró en su primera alocución nada más conocerse los resultados que le dieron la victoria en la segunda vuelta electoral el pasado 15 de diciembre. “Nada es posible si no tuviéramos a Dios”. “Nada ocurre en la vida, para los que somos de fe, que no sea en relación directa con Dios”, destacó el político ultraconservador, quien se alinea con la ola reaccionaria capitaneada por Donald Trump en Norteamérica y Javier Milei en Sudamérica.

Unas convicciones que hay que buscarlas, según informó la BBC, en su pertenencia y la de su familia a Schoenstatt, un movimiento ultracatólico fundado en octubre de 1914 en Alemania, pocos meses después del estallido de la Primera Guerra Mundial, por el sacerdote José Kentenich (1885-1968), y que hoy se encuentra presente en más de 100 países, incluyendo todos los de América Latina.

Kentenich
Kentenich

A parecer, esta filiación procede de los padres del presidente electo, Michael Kast –acusado de haberse afiliado al partido nazi en 1942– y Olga Rist, profundamente religiosos y devotos de la Virgen María, una práctica muy extendida en la Baviera alemana de donde provenían, aunque otros fijan ese vínculo de José Antonio Kast con Schoenstatt en su hermano mayor Miguel, ministro durante la dictadura pinochetista.

Kentenich, quien era miembro de la Sociedad del Apostolado Católico, restauró con un grupo de estudiantes una pequeña capilla ubicada en los jardines del seminario y comenzó la expansión del movimiento conformado por ramas masculina y femenina y secular, cuyos miembros, sin ser religiosos, se comprometen a vivir en pobreza, castidad y obediencia.

Denuncias de abusos

Sin embargó, por el camino de su implantación algo parece que se fue torciendo por los derroteros de otras organizaciones profundamente jerárquicas y donde no es difícil que germinen y arraiguen todo tipo de abusos. Y aparecieron las primeras denuncias, que llegaron hasta el Vaticano.

En 1951 el papa Pío XII separó al fundador de su responsabilidad dentro de Schoenstatt y lo envió a Estados Unidos, donde permaneció 14 años, y de donde sólo se le permitió regresar para morir en Alemania en 1965. Los seguidores de Kentenich no han negado estos hechos, aunque enclavaron su forzado exilio a celos y envidias entre eclesiásticos, según fuentes recogidas por la BBC.

Familia de Schoenstatt en Chile
Familia de Schoenstatt en Chile | Kairosnews

Sin embargo, en 2020 la historiadora italiana Alexandra Von Teuffenbach publicó el primero de sus dos libros sobre Schoenstatt y su fundador, en donde afirmó que el sacerdote abusó sexualmente de una integrante de Schoenstatt en Chile en 1947, según la información contenida en los diarios de uno de los investigadores que el Vaticano envió en la década de 1950 para indagar sobre él y su movimiento, así como a partir de archivos del pontificado de Pío XII (1939-1958).

Aquella investigación parece que contribuyó de manera destacada a paralizar el proceso de beatificación del sacerdote alemán, iniciado en 1975, dejando sin que, hasta el momento, el movimiento al que pertenece el presidente electo de Chile, tenga un beato al que rezarle en la capilla de la comuna de Buin, donde se forjó la fe que exhibe José Antonio Kast.

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