León XIV, a los jóvenes mexicanos: "Sean testigos de la esperanza"
En su mensaje a los organizadores y participantes de la tercera Jornada Nacional de la Juventud en México, del 15 y hasta este 16 de agosto, en Monterrey, León XIV enfatizó que "solo unidos a Cristo podemos hacer que el mundo crea en Él, incluso en medio de los problemas" causados por la violencia, la indiferencia y la falta de sentido común
Una oportunidad de encuentro para que todos, jóvenes y pastores, manifiesten al mundo "cuál es nuestro propósito de vida: unirnos a Él y así, participando de su vida, alcanzar la santidad a la que somos llamados". Esta es la invitación que el Papa León XIV extiende a los jóvenes mexicanos, más de 10.000, reunidos en Monterrey, el 15 y 16 de agosto, para la III Jornada Nacional de la Juventud, en preparación para la JMJ en Seúl, Corea del Sur, en agosto de 2027.
En un mensaje a los organizadores y participantes del evento, que tiene como tema las palabras de Jesús: «Ustedes también dan testimonio, porque están conmigo», el Papa pide a los jóvenes:
"Abracen estas palabras con su propia vida, porque solamente unidos a Cristo podemos hacer que el mundo crea en Él, aún en medio de los problemas que ven a su alrededor a causa de la violencia, la indiferencia, la falta de sentido"
Detenerse y dar tiempo al silencio
León XIV manifiesta su deseo de hacerse presente entre los jóvenes mexicanos "con unas breves palabras para hacer juntos este camino de fe". De allí, su invitación a "detenerse y darse tiempo en el silencio para discernir qué es lo que realmente conviene y edifica". De esta manera, concluye, «unidos al Maestro, pueden ser sus testigos, signos de esperanza».
Y, antes de su bendición, el Pontífice los anima a «participar en este esta jornada con jovial alegría» y los encomienda «a la protección maternal de Nuestra Señora de Guadalupe».
Mensaje del Papa
Queridos jóvenes:
Ahora que celebran la Jornada Nacional de la Juventud en esa querida tierra mexicana, reunidos en la Arquidiócesis de Monterrey, deseo hacerme presente entre ustedes con unas breves palabras para hacer juntos este camino de fe. Es una hermosa ocasión de encuentro entre todos ustedes, junto con sus Pastores, que brota de la comunión con Cristo, para manifestar al mundo cuál es nuestro propósito de vida: unirnos a Él y así, participando de su vida, alcanzar la santidad a la que somos llamados. El título de este encuentro lo pone de manifiesto, ya que es el mismo Cristo que nos dice: “Ustedes también dan testimonio, porque están conmigo” (cf. Jn 15,27).
Queridos jóvenes, abracen estas palabras con su propia vida, porque solamente unidos a Cristo podemos hacer que el mundo crea en Él, aún en medio de los problemas que ven a su alrededor a causa de la violencia, la indiferencia, la falta de sentido. Sean capaces de detenerse y darse tiempo en el silencio para discernir qué es lo que realmente conviene y edifica (cf. 1 Co 10,23). De este modo, unidos al Maestro, podrán ser sus testigos, signos de esperanza.
Mientras los animo a participar de esta jornada con jovial alegría, los encomiendo bajo el amparo maternal de Santa María de Guadalupe y les imparto de corazón la Bendición Apostólica.
