Leonardo Steiner: "No debemos ser exploradores, sino hermanos"
El arzobispo de Manaos y presidente de la Conferencia Eclesial dela Amazonía (Ceama) reflexiona sobre su participación en el consistorio celebrado en el Vaticano, advierte sobre la urgencia de profundizar la ecología integral y asegura que la respuesta de la Iglesia frente a los desafíos de la Amazonía pasa por fortalecer la vida de las comunidades y la sinodalidad
(ADN Celam).- La reciente participación del cardenal Leonardo Steiner en el consistorio celebrado en el Vaticano dejó en él la convicción de que la Iglesia necesita seguir fortaleciendo la comunión entre sus miembros y asumir con mayor decisión el desafío de la ecología integral. Así lo expresó durante una extensa entrevista concedida a Radio Vaticano – Vatican News, en la que compartió las reflexiones surgidas tras el encuentro con el Papa León XIV y los cardenales provenientes de los distintos continentes.
Para el arzobispo de Manaos, la reunión celebrada los días 26 y 27 de junio representó mucho más que un encuentro institucional. “Fue un momento de gracia”, manifestó al recordar la experiencia vivida junto al Colegio Cardenalicio. Explicó que el trabajo desarrollado en pequeños grupos permitió un conocimiento más cercano entre los participantes y favoreció el intercambio de las distintas realidades eclesiales presentes en el mundo.
“Fue un momento muy importante para conocernos entre nosotros. Escuchamos cardenales del mundo entero, de realidades y culturas muy diferentes, y vimos cómo la Iglesia está inserta en cada una de ellas y cómo busca ejercer su misión de llevar la Buena Nueva a todas las personas”, señaló. Durante las jornadas de trabajo, añadió, los participantes compartieron no solo los desafíos pastorales de sus países, sino también las esperanzas y preocupaciones que atraviesan a la Iglesia universal. “Escuchábamos al cardenal de la India, al cardenal de Brasil, al de Estados Unidos, al de Alemania... Europa, Asia, Oceanía, América Latina y América del Norte. Fueron días muy diferentes, intentando siempre tomar en serio la misión que Jesús nos confió”, recordó.
La ecología integral exige un compromiso mayor
Aunque valoró positivamente el consistorio, el Card. Steiner reconoció que uno de los temas que necesita reflexión es la crisis socioambiental: “Tal vez deberíamos haber dado un paso más para comprender que la cuestión del medio ambiente hoy es una cuestión crucial”.
El cardenal recordó que la Iglesia viene participando activamente en los grandes debates internacionales sobre el cambio climático y considera indispensable retomar con mayor fuerza las enseñanzas de la encíclica Laudato si'. “Tenemos que profundizar la ecología integral y ayudarnos a recuperar toda la perspectiva sobre el medio ambiente. No debemos ser exploradores, sino cuidadores; no debemos ser dominadores, sino hermanos”, expresó.
Según explicó, el pensamiento del Papa Francisco resume esta misión en dos verbos inseparables: cultivar y cuidar. “Francisco habla del cuidado y del cultivo. El cultivo es la acción humana que sale al encuentro de la creación; el cuidado nos recuerda que la Casa Común debe ser protegida”, explicó.
“La Casa Común es como un barco”
Para explicar el significado de la ecología integral, el cardenal recurrió a una imagen que aprendió de una religiosa amazónica y que considera especialmente iluminadora. “La Casa Común es como un barco. El barco necesita cuidados y, cuando alguna pieza se deteriora, hay que reemplazarla. Pero uno no puede sacar una tabla del barco para hacer fuego; si sigue quitando tablas, llegará un momento en que el barco se hundirá y ya no habrá barco”, relató.
Con esta metáfora quiso mostrar que la creación no puede ser utilizada únicamente como fuente de recursos, sino que debe ser protegida para garantizar la vida de las generaciones futuras: El medio ambiente no está para ser explotado; está para ser cuidado”.
Durante la entrevista, el purpurado relacionó la crisis ecológica con las nuevas presiones económicas que vive la Amazonía. Recordó que, además de las actividades extractivas tradicionales, la creciente demanda mundial de minerales estratégicos está generando nuevos conflictos en la región. “Toda esta búsqueda de minerales raros nos obliga a pensar la ecología integral desde otra dimensión”, señaló. A su juicio, estos procesos exigen una reflexión que integre el cuidado de la naturaleza, la defensa de los pueblos amazónicos y una economía que no comprometa el futuro del planeta.
“La Iglesia existe porque existen comunidades”
Si hay un aspecto que el cardenal considera esencial para comprender la Iglesia amazónica es la centralidad de la comunidad: “Para nosotros, en la Amazonía, lo fundamental es la comunidad”.
Explicó que las enormes distancias geográficas han llevado a las comunidades a desarrollar una intensa vida eclesial, donde los ministerios laicales, la corresponsabilidad y la participación mantienen viva la fe. “La Iglesia existe porque existen comunidades”, aseguró.
Y añadió: “El Reino de Dios es visible en la vida de la comunidad. Allí está el Pueblo de Dios con sus carismas, con sus ministerios y con todo lo que acontece en la vida cotidiana”. Para el cardenal, precisamente esa experiencia comunitaria constituye uno de los mayores aportes que la Amazonía puede ofrecer a la Iglesia universal.
La sinodalidad en la Amazonía
El cardenal destacó que la sinodalidad no es una novedad para la Iglesia amazónica, sino una experiencia que se viene consolidando desde hace aproximadamente tres décadas: “Me gusta hablar de la sinodalidad de nuestra Iglesia porque es una caminata de casi treinta años”, dijo. Como ejemplo explicó el proceso de preparación de la próxima Asamblea Arquidiocesana de Manaos: “Lo primero que hacemos es organizar círculos bíblicos en todas las comunidades. A partir de la Palabra de Dios reflexionan sobre su propia realidad y nos envían sus aportes. Luego nosotros elaboramos una síntesis y la devolvemos nuevamente a las comunidades para que vuelvan a dialogarla”.
Este proceso, añadió, permite que las decisiones pastorales nazcan desde la vida concreta de las comunidades y no únicamente desde las estructuras diocesanas: “La comunidad puede decir cómo está y cuáles son sus necesidades”. Gracias a este método de escucha, la arquidiócesis ha identificado prioridades como la formación de nuevos catequistas, el fortalecimiento de los ministerios laicales y el acompañamiento de las comunidades más alejadas.
“¿Cómo sabemos lo que necesitan? Escuchándolas o visitándolas”, subrayó. El arzobispo recordó que la realidad amazónica plantea enormes desafíos pastorales debido a las grandes distancias y a las dificultades para acceder a numerosas comunidades. “Nuestra extensión es mayor que Portugal. Muchas comunidades solo pueden visitarse en barco”, dijo, y precisamente por ello, considera que la sinodalidad fortalece la fraternidad y ayuda a responder a las fracturas sociales del presente: “Este modo de ser Iglesia ayuda a superar las divisiones, construye la fraternidad y hace visible el Reino de Dios”.
