Monseñor Colombo: "San Cayetano expresa una realidad social de la Argentina, productora de alimentos, pero marcada por el hambre"
El arzobispo de Mendoza pidió no resolver las realidades sociales solo "desde los números o las planillas" y llamó a trabajar por la vida humana, el cuidado del otro y el bien común: "El Estado debe ocuparse de su gente, no desentenderse"
(AICA).- El arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, afirmó que el Estado "debe ocuparse de su gente, no desentenderse" y llamó a las personas, las instituciones y las iglesias a "poner el hombro" ante las necesidades concretas de la sociedad.
"Sabemos que el Estado, al que hemos dado nuestro asentimiento como sociedad, debe ocuparse de su gente, no desentenderse, y suplir aquello a lo que las personas no pueden acceder", sostuvo durante la homilía que pronunció el 7 de agosto en el santuario de Orfila, en Junín, con motivo de la celebración patronal de san Cayetano.
El prelado aclaró que esta responsabilidad no implica desconocer "el orden económico ni los criterios para el uso de los recursos públicos", pero advirtiósobre las consecuencias de iniciativas que pretenden abordar las problemáticas sociales exclusivamente desde criterios numéricos.
"Junto al Estado están las personas, las instituciones y las iglesias, incluida la nuestra, para poner el hombro y reconocernos parte de la solución", señaló.
Esta fiesta nos compromete
En ese sentido, llamó a no permanecer indiferentes ante las situaciones concretas que atraviesan las comunidades. "Esta fiesta nos compromete y nos abre los ojos frente a iniciativas que a veces desconocen las realidades concretas y pretenden resolver las cosas desde los números o las planillas", expresó.
"No bajemos los brazos"
Monseñor Colombo sostuvo que quienes viven en los territorios también tienen una responsabilidad en la construcción de respuestas frente a las dificultades sociales.
"Lo concreto es que nosotros, que habitamos los territorios y somos parte de la solución, no bajemos los brazos: trabajemos, seamos solidarios y ayudemos a tomar conciencia del valor de la vida humana, del cuidado del otro, del bien común, de la casa común y de la esperanza", exhortó.
El arzobispo mendocino vinculó esta tarea con la necesidad de sostener la esperanza en contextos marcados por la incertidumbre y las dificultades. "Porque allí donde se apaga la esperanza, todos comenzamos a caer", afirmó.
A partir del Evangelio proclamado en la celebración, que invita a no tener miedo, monseñor Colombo propuso una actitud de confianza y apertura comunitaria. "No te asustes, no retrocedas. No te aísles: juntáte más, compartí", planteó, al trasladar el mensaje evangélico a las circunstancias actuales.
También llamó a superar una lógica centrada en la acumulación y a recuperar una mirada orientada al compartir. "Viví, compartí, repartí vida, entregá tus dones", expresó, y sostuvo que el "tesoro en el cielo" es una propuesta abierta a todos y no reservada "para algunos, no para los mejores, no para los que tuvieron suerte".
Una fe que se traduce en fraternidad
Durante la homilía, el arzobispo mendocino también destacó que la celebración religiosa debe traducirse en gestos concretos de fraternidad y solidaridad. Recordó las iniciativas desarrolladas en distintas comunidades durante los días previos, entre ellas espacios de confraternización con personas pobres.
En ese marco, presentó la vida de san Cayetano como una referencia de servicio a la Iglesia y a los sectores más vulnerables. Destacó su compromiso con la renovación eclesial, su vida comunitaria y la creación de hogares y servicios destinados a quienes atravesaban situaciones de necesidad.
Monseñor Colombo recordó además cómo su figura fue incorporada a la religiosidad popular argentina y adquirió una particular significación vinculada al pan y al trabajo. Esa apropiación de la devoción, explicó, expresa también una realidad social de la Argentina: "una cultura productora de alimentos, pero también marcada por el hambre".
Su figura, vinculada al pan y al trabajo, expresa también una realidad social de la Argentina: una cultura productora de alimentos, pero también marcada por el hambre
Para el arzobispo, esa tradición religiosa mantiene una actualidad concreta porque invita a asumir "la urgenciade la solidaridad, la cercanía y la fraternidad concreta entre nosotros".
Construir la realidad con esperanza
Hacia el final de su homilía, monseñor Colombo invitó a no quedar atrapados en una mirada fragmentaria de las dificultades sociales. "No quedarnos con el dato triste ni con algunas fotos de la realidad, sino con el deseo de la película completa, cuyo final es el que quiere Dios", propuso.
"Mientras tanto, construimos la realidad, la habitamos y la hacemos posible", concluyó.
Finalmente, pidió que el testimonio cristiano contribuya a formar una sociedad más fraterna: "Le pedimos a san Cayetano que nos ayude con su vida y ejemplo a ser más hermanos, más solidarios y más testigos de la esperanza en Cristo: la esperanza que no defrauda".