Monseñor Uriona, orionita: "El Papa se llenará de alegría en el Cottolengo y saldrá renovado. Allí se hace realidad el misterio de Dios"
León XIV visitará en noviembre el más emblemático de los Cottolengos argentinos, donde el propio don Orione bendijo la piedra fundacional. Una de las características de los orionitas y de sus obras siempre fue el perfil bajo. Solo hay un obispo surgido de esa congregación, monseñor Uriona fdp
La palabra “cottolengo”, asociada a la obra de Don Orione y a su congregación, en el origen es un apellido; el de san José Benito Cottolengo, sacerdote italiano que vivió entre los siglos XVIII y XIX y en quien se inspiró san Luis Orione para fundar una familia religiosa dedicada completamente a los vulnerables más vulnerables de la sociedad de su tiempo que se prologa a todos los tiempos.
Don Orione fundó la congregación de los Hijos de la Divina Providencia que prontamente se extendieron por el mundo, que a la Argentina llegaron en la década del 30 del siglo pasado y que hoy atienden nueve cottolengos, una decena de “Hogarcitos” (misma modalidad pero más reducidos), parroquias y colegios, entre otras obras.
La visita del Papa León a la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre próximo incluye la visita al más emblemático de los cottolengos argentinos, el ubicado en la localidad de Claypole, del que en su momento el propio don Orione bendijo la piedra fundacional justo al presidente de turno, Agustín Pedro Justo.
Hay que mencionar que una de las características tanto de los orionitas como de sus obras siempre fue y es el perfil bajo.
Hay dos palabras que se repiten casi como mantra cuando monseñor Uriona habla de su congregación: alegría y familia
Quizás por eso la noticia de que el Papa León haya decidido visitar esa obra ha generado sorpresa de la buena, alegría, expectativa y lógicas lecturas parcializadas de todo tipo.
En el episcopado argentino, en la actualidad, hay solamente un obispo surgido de esa congregación.
Monseñor Adolfo Armando Uriona fdp –sigla que identifica a los “Filii Divinae Providentiae” en latín- lleva 22 años como obispo, primero de Añatuya y actualmente de Río Cuarto, y recibió su consagración episcopal de manos del entonces cardenal Bergoglio precisamente en la capilla del cottolengo que visitará el Papa León XIV.
En la conversación es imposible ignorar el “estado de alegría y sonrisa permanente” que inunda el corazón del obispo. Habla y responde sonriendo, disfrutando, por momentos conmivido y por supuesto haciendo planes para estar allí al momento del arribo del Papa.
Hay dos palabras que se repiten casi como mantra cuando monseñor Uriona habla de su congregación: alegría y familia.
“¡Enterarnos fue una alegría inmensa, no se imaginan!!. Que el Papa visite el cottolengo es una alegría inmensa. De hecho ya fue todo un acontecimiento histórico que los obispos en 2015 hayan ido como Conferencia Episcopal a visitar el cottolengo en Claypole. Nunca había sucedido; imaginémonos entonces lo que significa que vaya el santo Padre”, exclama quien deja ver que los orionitas no están acostumbrados ni esperan reconocimientos ni notoriedad alguna.
“Aunque tengo más de 20 años como obispo, llevo la familia religiosa de don Orione y particularmente el cottolengo en mi corazón”, resalta Uriona.
“La figura del Papa para nuestro carisma y para don Orione es central, centralísima diría –enfatiza-. Nuestra congregación está dedicada al Papa y a los pobres. Así lo quiso él. Su amor por el Papa era muy muy grande. Esto nos llena el corazón, es un espaldarazo a la obra que hace mi congregación en la Argentina”.
Sin disimular su entusiasmo, quien además fuera superior Provincial entre 1997 y 2002, agrega: “cuando el Papa vaya al “Coto” –como cariñosamente lo llaman- se va a encontrar con una realidad fabulosa. Porque el cottolengo tiene mala fama y por ende una imagen no favorable, como lugar triste, oscuro. ¡Y eso es un gran error!. Quien va al cottolengo se llena de alegría, con el contacto de los discapacitados y sale renovado en su corazón. Así es el testimonio de todos, jóvenes, mayores … de todos los que van”.
Cuando uno va allí se encuentra con innumerables formas de discapacidad y algunas muy profundas, chicos de alta dependencia…, sin embargo allí la presencia de Dios se nota y eso es un misterio
“El Santo Padre –expresión que Uriona utiliza con un muy respetuoso tono- se va a encontrar con una familia grande, muy grande, que se dedica a las personas más vulnerables de la sociedad”.
“Piensen que ahora la discapacidad está más reconocida en el mundo, más valorada. En la época de don Orione los discapacitados eran totalmente desechados. Él tuvo esa visión maravillosa inspirado en san José Benito Cottolengo y se va a encontrar con esa realidad en vivo, los discapacitados, los religiosos que los acompañan, con el personal … con toda una familia”.
¿Por qué se encuentra alegría en un lugar lleno de limites tan duros?, fue la pregunta provocadora.
“Es el misterio de Dios” –responde Uriona casi sin respirar y en tono entusiasmado. “Se revela en los más pequeños y vulnerables. Es la esencia del Evangelio, Jesucristo nos mostró ese rostro de Dios”.
“Si bien cuando uno va allí se encuentra con innumerables formas de discapacidad y algunas muy profundas, chicos de alta dependencia, por ejemplo, sin embargo allí la presencia de Dios se nota y eso es un misterio”, insiste, para luego lanzar: “¡Es muy importante visitar, conocer el cottolengo con un espíritu abierto y de fe!”.
La familia orionita tiene dos ramas, masculina (sacerdotes y hermanos) y femenina, con hermanas de carisma activo y las Hermanas Sacramentinas no videntes, dedicadas a la vida contemplativa que residen precisamente en el cottolengo que visitará León XIV.
“La Inspiración de don Orione no se limita al cottolengo” continúa monseñor Uriona. “Él decía que hay que llegar a los pobres en todos los momentos y circunstancias de la historia y con el mensaje eclesial”.
(Consultado acerca de cómo se sostienen esas estructuras tan demandantes, Uriona explica): “Lo sostiene la providencia, pero desde 1978 se comenzaron a hacer convenios con el estado nacional cuando la discapacidad fue más reconocida desde el ámbito de los gobiernos”.
“Eso nos exigió mucho profesionalismo porque las exigencias son muchas. El gobierno aporta por los discapacitados. Hemos tenido problemas grandes por atrasos, pero allá vamos”.
Como obispo, trato en la medida que puedo de llevar el espíritu de amor a los pobres y a la iglesia donde me toque ir
Usted estaba cuerpo a cuerpo en esa tarea y lo llamaron a ser obispo. ¿Cómo se lleva con eso?
“Extraño desde el principio –responde bajando el tono-. Extraño a mi familia religiosa. Cuando fui como obispo a Añatuya me acompañó un sacerdote de mi familia. Se extraña la vida de familia. Trato de mantener el vínculo todo lo que puedo”.
“Y como obispo, trato en la medida que puedo de llevar el espíritu de amor a los pobres y a la iglesia donde me toque ir”, completa.
“Ser obispo es exigente y las tareas son otras. Una de las características que Don Orione inculcó y trabajó fue imprimir el espíritu de familia. Eso trato de ponerlo como impronta: ser familia para acompañar a los más desposeídos”.
“Tenemos como todos, una carencia de vocaciones en nuestra familia religiosa, pero creo que esta visita del Papa va a traer un nuevo impulso vocacional porque se va a conocer más la obra. Y habrá jóvenes que van a descubrir una vocación muy especial y hermosa”, dice entusiasmado.
Estar, vivir en un lugar como el cottolengo, debe generar sus crisis,-preguntamos-, porque no deja de ser, de estar, en medio de la miseria.
(Uriona reacciona intuitiva y contundentemente a la consulta y dice sin perder la paz, sino al contrario):
“Don Orione decía: `en el más miserable de los hombres brilla la imagen de Dios`. Quien se entrega de corazón y con una fuerte espiritualidad tiene un gozo y una alegría en el corazón inexplicable. Es una manifestación misteriosa de Dios”.
“Estoy muy contento y espero estar allí cuando llegue el Papa” concluye.
“Me hace muy feliz que el Papa vaya. El recorrido del Papa será por lugares donde yo estuve, pisé, muchas veces. Y rezará en esa capilla donde monseñor Bergoglio me ordenó de obispo”.
(La última pregunta es referida a qué espera que le deje en lo personal esta visita).
“Sobre lo que esto dejará en lo personal, son experiencias fuertes que necesitan ser rumiadas, rezadas porque el corazón desborda”, dejando convertir en palabras un pensamiento; para luego concluir, advirtiendo de no caer en parcialidades que harían perder el verdadero valor de la visita papal: “Quisiera motivar a todos a prepararse de corazón para la venida del Papa. No viene un importante jefe de estado sino el vicario de Cristo a estar en medio de nosotros y a dejarnos el mensaje de Dios”.