Obispos del Caribe: "Cuba no necesita más dolor. Que la solidaridad reemplace la indiferencia"
La Conferencia Episcopal de las Antillas emitió un Comunicado de Prensa en el que expresa "su profunda preocupación pastoral por el pueblo de Cuba", que actualmente enfrenta "graves dificultades humanitarias"
(Micaela Alejandra Díaz/ADN Celam).- La Conferencia Episcopal de las Antillas emitió un Comunicado de Prensa en el que expresa “su profunda preocupación pastoral por el pueblo de Cuba”, que actualmente enfrenta “graves dificultades humanitarias” derivadas del contexto social y económico que vive la isla.
El texto detalla que “los recientes acontecimientos en la región han provocado una grave escasez de combustible y suministros esenciales”, lo que ha generado “cortes generalizados de electricidad, interrupciones en el suministro de hospitales y agua, y graves amenazas a la seguridad alimentaria y los servicios públicos básicos en Cuba”. Estas condiciones, señala la conferencia, “podrían agravar la angustia y el sufrimiento de los ciudadanos comunes, que ya se han endurecido considerablemente”.
En su comunicado, los obispos caribeños subrayan que “si bien Cuba necesita renovación y un cambio positivo, no necesita más dolor”. Añadieron que “nuestros hermanos y hermanas de la isla tampoco deberían sentirse aislados de nosotros en su sufrimiento, especialmente porque hemos sido beneficiarios de su propia generosidad en el pasado”.
“Cuando un pueblo sufre dificultades, toda la región comparte su carga”
Los prelados manifestaron que “como obispos del Caribe, hablamos primero como miembros de una sola familia humana y un solo Cuerpo en Cristo”. En ese sentido, remarcaron que “la Iglesia no puede permanecer en silencio cuando la dignidad se ve amenazada y el acceso a la alimentación, la atención médica y las necesidades básicas se vuelve cada vez más incierto”.
La conferencia precisó que su “principal preocupación son las familias, los ancianos, los niños y los más vulnerables, quienes soportan las cargas más pesadas de circunstancias ajenas a su control”.
El comunicado también hace referencia a la solidaridad intrarregional, señalando que “reconocemos los llamamientos de varios líderes caribeños que piden la reconsideración urgente de las políticas que pueden profundizar el sufrimiento de la gente común y perturbar a la región en general”. La Iglesia caribeña señaló que “cuando un pueblo sufre dificultades, toda la región comparte su carga”, resaltando los lazos históricos y de destino común que unen a los países del Caribe.
Principios humanitarios y neutralidad
En su pronunciamiento, la conferencia reafirmó “los principios fundamentales de humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia al responder a las necesidades humanas”, y sostuvo que “la asistencia debe llegar a los más necesitados sin manipulaciones políticas ni demoras”.
“El cuidado que ofrecemos a quienes sufren refleja las obras de misericordia por las que seremos juzgados”, aseguran los obispos caribeños.
Además, expresaron su “cercanía al pueblo cubano en estos momentos y a la Iglesia en Cuba, cuyos miembros continúan sirviendo con valentía y albergando esperanza en medio de la incertidumbre”.
Hacia soluciones con respeto y diálogo
Recordando declaraciones anteriores sobre otras crisis regionales, como las vividas por los pueblos de Venezuela y Haití, los obispos instaron a que “las soluciones deben buscarse con un verdadero espíritu de genuina preocupación por nuestra humanidad común”.
El comunicado sostiene que “los desacuerdos entre las naciones deben resolverse mediante el diálogo y la diplomacia, en lugar de la coerción o el conflicto”, y advierte que “las consideraciones humanitarias nunca deben verse eclipsadas por intereses políticos o estratégicos”.
En este contexto, la conferencia alentó “a fomentar un ambiente de sana pluralidad y respeto mutuo”, condiciones que, a su juicio, “fortalecen tanto la armonía nacional como un fructífero compromiso internacional”. Ante el riesgo de una mayor inestabilidad social por la inaccesibilidad de necesidades básicas, los obispos recalcaron que “todas las políticas deben evaluarse a la luz de sus consecuencias humanas”.
Invitación a la oración y esperanza
El comunicado concluye con una invitación dirigida “a todos los fieles del Caribe a orar por el pueblo cubano, por el alivio del sufrimiento, por la sabiduría de sus líderes y por caminos hacia la paz, la justicia y la reconciliación”.
“Que la solidaridad reemplace la indiferencia y la caridad supere la división”, proclaman, y solicitan la intercesión de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, para que acompañe al pueblo cubano en la esperanza de tiempos mejores.
La situación humanitaria en Cuba se ha visto intensificada por una grave escasez de combustible y suministros básicos que ha afectado servicios esenciales como electricidad, atención médica y alimentación, un fenómeno vinculado a tensiones geopolíticas recientes y restricciones de suministro energético que han dejado al país al borde del colapso social y económico. Ante esta realidad, varios países del Caribe y organizaciones internacionales han discutido mecanismos de apoyo y envío de ayuda humanitaria para aliviar la situación en la isla.
