Padre Pagniello: En Venezuela, la Iglesia no se rinde en medio del dolor
Desde La Guaira, el director de la oficina pastoral de la Conferencia Episcopal Italiana describe una situación marcada por la devastación, pero también por una extraordinaria red de solidaridad
(Gianmarco Murroni/Vatican News).- Más allá de la emergencia, se vislumbran rostros de esperanza. Comunidades que resisten, redes de solidaridad intactas y una Iglesia que sigue tendiendo la mano. Desde las primeras horas, la visita de Cáritas Italiana a Venezuela retrata un país muy distinto al descrito únicamente a través de la crisis. «El objetivo principal sigue siendo encontrarnos con una Iglesia hermana herida, una comunidad que necesita redescubrir la esperanza y que no puede ser abandonada». Es con esta convicción que el padre Marco Pagniello, director de Cáritas Italiana, emprende su misión en Venezuela. Del 4 al 11 de agosto, trabajará en el país sudamericano para brindar asistencia concreta a la población afectada por el terremoto de junio pasado. Esta presencia surge, ante todo, de la escucha y la cercanía, demostrando la solidaridad de la Iglesia italiana con una región que espera recuperarse.
Escenas apocalípticas
Las primeras imágenes que se encuentran sobre el terreno muestran una devastación profunda. «Algunas escenas que he visto me hacen pensar en un apocalipsis», dice el padre Pagniello. Pero junto al dolor por las víctimas y la búsqueda incesante de los desaparecidos, surge también una esperanza concreta: la de una comunidad cristiana que ha abierto las puertas de sus edificios, transformándolos en centros de acogida y distribución. Parroquias, voluntarios y fieles se comprometen cada día a proporcionar alimentos, medicinas, ropa y artículos de primera necesidad, además de asistencia espiritual a quienes han perdido familiares y amigos. Una «caridad organizada», así la llama el padre Pagniello, haciéndose eco de la expresión del padre Tonino Bello, que se convierte en un signo tangible de cercanía.
Las necesidades más urgentes
La emergencia sigue siendo principalmente material: asistencia sanitaria, distribución de medicamentos, alimentos y refugio para quienes han perdido sus hogares. En una de las parroquias visitadas, informa el director de Caritas Italiana, miles de familias ya han recibido ayuda y se preparan cientos de comidas diarias, con especial atención a los niños y a los más vulnerables. Pero la reconstrucción no puede limitarse a los aspectos materiales. «Será necesario brindar apoyo psicológico y espiritual a las personas, tras pérdidas que han afectado a familias enteras e incluso a trabajadores pastorales. Además, será fundamental promover oportunidades de empleo y ayudar a las familias a encontrar un hogar y un futuro».
Una Iglesia arraigada entre el pueblo
Durante la misión, la delegación visitará las diócesis más afectadas, reuniéndose con obispos, sacerdotes, religiosos y comunidades parroquiales. El objetivo, explica el padre Pagniello, es comprender las necesidades más urgentes e identificar, junto con la red internacional de Cáritas, la contribución que la Iglesia italiana puede ofrecer. La fuerza de la respuesta eclesial reside en la amplia presencia de la Iglesia en todo el país, especialmente entre los más pobres. «El mayor riesgo es que los más desfavorecidos queden olvidados», observa el director de Cáritas Italiana, reiterando que seguirán siendo la prioridad del compromiso de la Iglesia.
La esperanza nace del dolor.
A pesar de la gravedad de la situación, el padre Pagniello ya vislumbra signos de esperanza. Miles de voluntarios se han movilizado desde las primeras horas de la emergencia, y la solidaridad, incluso dentro de la propia Venezuela, representa un recurso invaluable para la reconstrucción. «Por un lado, hay tanto dolor; por otro, vemos señales de esperanza que deben ayudarnos a no perder la esperanza», afirma. Es precisamente en este contexto que la Iglesia está llamada a demostrar fraternidad y cercanía. «La gente busca al Señor», concluye el padre Pagniello. Esta búsqueda desafía a la comunidad eclesial a «seguir siendo una presencia concreta junto a quienes sufren, acompañando al país en el largo camino del renacimiento».
