Segunda Jornada del congreso refundacional de Lima
Pax Romana se conjura en Lima para"acompañar de verdad" al Papa León XIV
Segunda Jornada del congreso refundacional de Lima
Todos los movimientos obreros y profesionales de la Iglesia se nuclean en torno al método del ver-juzgar-actuar y celebrar. Tras el primer día centrado en el análisis de la realidad, Pax Romana ha pasado, en la segunda jornada de su congreso, que se está celebrando en Lima, al juzgar y al actuar, “en busca de un lenguaje de esperanza desde el caminar de profesionales laicos”.
El día comenzó, como siempre, con la eucaristía en la bellísima iglesia de San Pedro de los jesuitas de Lima, presidida por el histórico capellán de Pax Romana, el sacerdote español Luis Mari Goicoetxea. En su corta homilía resaltó el papel de las primeras comunidades responsables, que “llegan a un acuerdo, después de discutir y de rezar”. Porque, para él, “el corazón del seguimiento de Jesús es el ‘permaneced en mi amor’, es decir la vida comunitaria”.
Tras la eucaristía, Sylvia Cáceres, la vicepresidenta de Pax Romana para América Latina y el Caribe introdujo la jornada, dando paso a la primera mesa redonda, moderada por Viviana Meléndez. En ella, se abordó el tema de la ‘memoria y acompañamiento al compromiso de profesionales cristianos de la región por parte de Gustavo Gutiérrez’, con la participación del colombiano Santiago Pérez, del peruano de origen navarro y profesor de Economía de la PUCP, Javier Iguiñiz, y de los teólogos estadounidenses Ana María Bidegain y Jeison Oviedo.
Para Santiago Pérez, psicólogo jubilado, acompañante de Gustavo, al que conoce desde 1968 en la preparación de Medellín, porque Gustavo era el capellán de Pax Romana en Perú y acompañó al movimiento con tres criterios fundamentales: la historia como historia de encarnación; la humanidad como templo de Dios y la necesaria mediación humana del Amor de Dios, utilizando textos del propio teólogo peruano, en los que subraya, entre otras muchas cosas que “esperar no es confiar en el futuro, sino trabajar el presente para que el futuro sea posible”.
Por su parte, Javier Iguiñiz, Ingeniero y economista, ex Secretario Técnico del Acuerdo Nacional y Ex-Presidente de MIIC-Pax Romana 2012-2016, centró su intervención en el pensamiento de Gutiérrez sobre América Latina, que, para él, “era una realidad única de conjunto”, alimentada en el estudio, porque “había que acertar políticamente”. Porque, “lo principal del proceso era el análisis de las estructuras económicas que llevaban a unos resultados que hoy han evolucionado hacia un análisis que muestra que la desigualdad tiene que ver no tanto con lo económico cuanto con las políticas sociales”. Es decir, “América Latina no es más desigual que Europa por las estructuras sino por las políticas sociales”.
Según el profesor navarro-peruano, otro concepto decisivo en Gutiérrez era “la teoría de la dependencia, que le permitía conectar todo con todo”, pero también puede llevar a la “pasividad de los pobres”. Por eso, Gustavo avanzó durante los últimos años hacia el “concepto de integralidad en relación con los pobres, que están incidiendo en la centralidad social desde los márgenes.
Por su parte, Ana María Bidegain, historiadora y profesora de la Universidad de Florida-Miami, presidenta del Miic Pax Romana en el mandato que ha finalizado en 2025 presentó, en colaboración con Jeisson Oviedo, comunicados social, un extenso trabajo sobre el trabajo de digitalización del movimiento de profesionales católicos en Latinoamérica.
El objetivo de su trabajo es valorar la historia como fuente de experiencia que ayude a continuar el camino de Pax Romana, poniendo en valor su memoria en un momento en el que nuestras sociedades secularizadas necesitan conocer e interactuar con la dimensión religiosa en beneficio, tanto de las personas comon de los colectivos sociales.
Desafíos para las comunidades de fe en clave de esperanza
La segunda mesa redonda, moderada por Elizabeth Müller, contó con la participación de la chilena Mirena Romero, de la peruana Birgit Weiler, del uruguayo Néstor da Costa y del mexicano Bernardo Barranco.
Mirena Romero, profesora de Biología de la Universidad de Chile realizó un emotivo recorrido sobre su experiencia vital, marcada, entre otras cosas, por la pregunta de un periodista: ¿Cómo puede seguir siendo católica después de haber conocido todos los casos de abuso sexual del clero y de su encubrimiento por parte de los obispos? La profesora reconoció que “muchos de sus amigos decidieron abandonar la Iglesia; otros hicieron apostasía”.
Ella sigue, porque, con su comunidad de Pax Romana, encontró otra Iglesia, “la de las intemperies compartidas, la de las bienaventuranzas” y porque “es difícil abandonar la Iglesia que te salvó físicamente la vida durante la dictadura”, la Iglesia del cardenal Silva Henríquez, Mariano Puga o Esteban Gumucio. Y, porque, “como decía Gustavo, la Iglesia no existe para sí misma, sino para hacer presente el Reino en el mundo, especialmente entre los pobres”.
En definitiva, a Mirena le salvó la vida comunitaria, vivida con comunión de vida, de bienes y de acción con “un solo corazón y una sola alma, como diversidad reconciliada”. A su juicio, aprendieron algo fundamental: “El conflicto no se resuelve huyendo, sino atravesándolo, con diálogo, oración, muchas toneladas de paciencia y, sobre todo, si renunciar a la comunidad, que es la convergencia de la humanidad en el amor”. Desde ahí concluyó que “otrol mundo y otra Iglesia son posibles”.
Por su parte, Birgit Weiler, alemana-peruana, miembro y asesora del Celam y del proceso sinodal, amén de profesora de la PUCP, centró su intervención en la Amazonía, a la que ha dedicado gran parte de su trabajo y de su propia vida. Aseguró que “la Amazonía, que es una joya, un bioma único con una inmensa biodiversidad está en crisis, amenazado y en extremo peligro”. O en riesgo extremo, porque la Amazonía es también “el pulmón del mundo”, que se encuentra “cerca del punto de no retorno”, tanto para su biodiversidad como para los pueblos indígenas que la habitan y que “si la situación sigue así, la mayoría de estos pueblos se van a extinguir”.
Según la teóloga, “la Iglesia se ha comprometido a ser una aliada de los pueblos amazónicos y eso exige escuchar el clamor de la tierra y de los pobres, un compromiso vinculante para la CEAMA”. Porque, “la ecología integral es el único camino para salvar este territorio y que sus pueblos puedan tener futuro y su legítimo lugar en la familia humana”.
El sociólogo uruguayo Néstor Da Costa, profesor de la Universidad de Montevideo se planteó el siguiente tema: “¿De qué hablamos cuando hablamos de esperanza? ¿Puede habedr esperanza entre el mundo que colapsa y la vida que resiste?”
A su juicio, “hay que evitar el apocaliptismo, el horror del futuro como coartada para el presente, y el catastrofismo, que lleva al inmovilismo”. Porque, como dice el Papa León, “los pobres son testigos de una esperanza fuerte y fiable”. Por eso, el camino de la esperanza es “el sinodal, un cambio en las estructuras manteniendo lo fundamental del movimiento y pensar que lo pequeño no sustituye a loa grande: lo sostiene”. De ahí que haya que alimentar la esperanza en lo concreto y tener en cuenta que “buscar ya es una forma de esperanza”
La mesa terminó con la intervención de Bernardo Barranco, periodista y miembro del movimiento, del Miec Jeci (1978-81) y del MIEC-Pax Romana del que fue secretario General en París en los 80, que planteó varias cuestiones a la asamblea. La primera, “la crisis de credibilidad eclesial por los abusos sexuales, por los escándalos económicos y por ciertos personajes eclesiásticos, que hicieron mucho daño, por ejemplo los cardenales Cipriani, Norberto Rivera o López Trujillo”.
La segunda provocación que lanzó al auditorio es que “me da la impresión de que dejamos solo a Francisco; no nos dimos cuenta y, cuando quisimos reaccionar ya era tarde; no acompañamos el proceso de cambio que proponía de una Iglesia en salida”. Por eso, pide a su movimiento que no vuelva a cometer el mismo error y que acompañe de verdad al Papa León. En ese sentido, recordó que “el Papa es un adversario moral de Trump y merece todo el apoyo decidido, enfatizando el tema de la paz, un tema casi subversivo”.
Para eso, a su juicio, Pax Romana tiene que refundarse, “beber el agua del propio pozo, que hizo que el movimiento jugase un rol de vanguardia en la vida de la Iglesia”.
Por último, invitó al movimiento a afrontar “los desafíos de la generación Z”, porque “la crisis del Opus, de los Legionarios o del Sodalicio es un motivo de esperanza para poder llenar esos espacios vacíos”.
La mañana finalizó con una reflexión comunitaria, moderada por Leo Guardado, sobre el tema ‘Nacer de nuevo para proclamar una esperanza viva desde las Américas’.
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