Piden en carta al Papa que la voz de las víctimas de contaminación de La Oroya sea escuchada durante su visita a Perú
A lo largo de este camino, las víctimas han contado con el acompañamiento de la Iglesia de Huancayo y del cardenal Pedro Barreto, arzobispo emérito de Huancayo, quien defendió públicamente su salud, dignidad y derecho a vivir en un ambiente sano
Con motivo de la próxima visita del Papa León XIV a Perú, queremos compartir la historia de las víctimas de la contaminación de La Oroya, quienes, después de más de veinte años de lucha por la justicia, buscan que su voz sea escuchada por el Santo Padre.
En 2023, la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una sentencia histórica que declaró la responsabilidad del Estado peruano por la violación de sus derechos y ordenó medidas de reparación integral. Sin embargo, siguen pendientes medidas fundamentales relacionadas con la atención en salud y la remediación ambiental.
A lo largo de este camino, las víctimas han contado con el acompañamiento de la Iglesia de Huancayo y del cardenal Pedro Barreto, arzobispo emérito de Huancayo, quien defendió públicamente su salud, dignidad y derecho a vivir en un ambiente sano.
Ahora, ante la visita de León XIV, las víctimas han decidido hacer pública una carta dirigida al Santo Padre, en la que le piden que La Oroya esté presente en su palabra durante su estancia en Perú, como un llamado a proteger la salud y los derechos de las comunidades afectadas por la contaminación. También solicitan la posibilidad de compartir sus testimonios con él y que la Iglesia continúe acompañándolas en su búsqueda de justicia.
En la carta expresan que "la sentencia de la Corte fue una luz después de tantos años de lucha. Pero esa luz todavía no ha llegado a nuestras casas".
Su Santidad
Papa León XIV
CC:
Eminentísimo Señor Cardenal
Pedro Ricardo Barreto Jimeno
Arzobispo Emérito de Huancayo
Rvdmo. Monseñor
Carlos Enrique García Camader
Obispo de Lurín
Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana
Asunto: Que la voz de las víctimas de contaminación de La Oroya sea escuchada durante la visita de Su Santidad a Perú
Santo Padre León XIV:
Con un fraterno saludo y deseándole a su vez, una pronta y óptima recuperación en su salud, nos dirigimos cordialmente a usted. Somos hombres y mujeres de La Oroya que hemos sufrido las consecuencias de la contaminación provocada por un complejo metalúrgico que opera desde hace más de cien años. Sus emisiones y la falta de medidas adecuadas de protección por parte del Estado peruano han degradado nuestro aire, agua y suelo causando graves daños a nuestra salud.
Formamos parte de un grupo de personas que, después de años de buscar justicia sin obtener respuesta en nuestro país, fuimos reconocidas como víctimas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en una sentencia histórica que declaró la responsabilidad del Estado peruano en el caso Habitantes de La Oroya vs. Perú y le ordenó adoptar medidas de reparación integral.
Le escribimos porque, después de más de veinte años de lucha, seguimos esperando que la justicia llegue a nuestras vidas y que el Estado cumpla cabalmente con la sentencia de la Corte.
Durante generaciones, nuestras familias han respirado y tocado plomo, cadmio, arsénico y dióxido de azufre. Hemos visto sus efectos en nuestros cuerpos y en los de nuestros hijos e hijas. Algunas personas incluso han tenido que abandonar la ciudad para protegerse de estos daños.
Aun así, La Oroya es nuestro hogar. Allí nacimos, crecimos y formamos nuestras familias. Queremos que vivir y trabajar en La Oroya no cueste nuestra salud y que nuestra tierra sea recordada no solo por su contaminación.
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La Iglesia ha caminado a nuestro lado, hoy necesitamos que esa compañía continúe
Durante muchos años, la Iglesia de Huancayo y la parroquia de La Oroya estuvieron cerca de nuestra comunidad y ayudaron a que el país conociera lo que vivíamos.
Recordamos con gratitud al Cardenal Pedro Barreto Jimeno, quien, como Arzobispo de Huancayo, defendió públicamente nuestra salud, nuestra dignidad y nuestro derecho a vivir en un ambiente sano, y acompañó nuestro proceso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En su testimonio afirmó: “Yo pude ser testigo de familias con graves afectaciones a la salud, derivados de la contaminación ambiental de La Oroya, familias que perdieron seres queridos: víctimas de tumores y víctimas también de cáncer en pulmón”.1
Para nosotras y nosotros, la Iglesia ha sido una presencia cercana que ha escuchado nuestro dolor y nos ha ayudado a alzar la voz. Hoy le pedimos, Santo Padre, que esa cercanía continúe y nos acompañe en uno de nuestros mayores desafíos: lograr que la justicia se haga realidad.
Contamos con una sentencia que reconoce la violación de nuestros derechos, pero que aún no se cumple
La sentencia de la Corte fue una luz después de tantos años de lucha. Pero esa luz todavía no ha llegado a nuestras casas. Entre las medidas ordenadas que siguen sin cumplirse se encuentran brindar una atención integral en salud, contar con un plan de acción para remediar los daños ambientales en La Oroya, o compatibilizar la legislación nacional con los estándares de calidad del aire para la protección del ambiente y la salud de las personas. Mientras tanto, la contaminación y el riesgo continúan. En nuestra búsqueda de justicia, ya han muerto siete personas en espera de una atención médica adecuada y de la reparación esperada.
Lo ocurrido en La Oroya es también la historia de muchas comunidades de Perú, de América Latina y del mundo, donde la contaminación amenaza la salud y la vida. Como nos recordó el Papa Francisco en Laudato si', debemos escuchar tanto “el clamor de la tierra y el clamor de los pobres”. En la Oroya ambos clamores siguen en busca de justicia.
El cuidado de la casa común también ha sido una preocupación para usted2: "Parece que aún no se tiene conciencia de que destruir la naturaleza no perjudica a todos del mismo modo: pisotear la justicia y la paz significa afectar sobre todo a los más pobres, a los marginados, a los excluidos.”
Santo Padre, usted conoce al pueblo peruano, caminó junto a él como misionero y pastor. Por eso confiamos en que su visita puede ayudar a que nuestra voz no se apague. Le pedimos, con respeto y esperanza, que La Oroya tenga un lugar en su visita, en sus oraciones, en su palabra y
1 Affidavit presentado por el Cardenal Pedro Barreto Jimeno ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos el 5 de octubre del 2022.
2 MENSAJE DE SU SANTIDAD PAPA LEÓN XIV PARA LA X JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR EL CUIDADO DE LA CREACIÓN. Septiembre 1 de 2025. Tomado de: https://www.vatican.va/content/leo
xiv/es/messages/creation/documents/20250630-messaggio-giornata-curacreato.html
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en el acompañamiento de la Iglesia, para que el llamado de quienes hemos sufrido durante generaciones la contaminación sea escuchado y nuestros derechos por fin sean garantizados.
Por eso, Santo Padre, le pedimos con humildad:
1. Que La Oroya esté presente en su palabra durante su visita a Perú, como signo de cercanía con las comunidades que sufren la contaminación y de esperanza en que sus derechos sean garantizados.
2. Que escuche nuestros testimonios, recibiendo, si su agenda lo permite, a una pequeña delegación de víctimas durante su visita a Lima, o acogiendo nuestros testimonios por medio de un representante de la Iglesia o a través del Cardenal Barreto.
3. Que la Iglesia siga acompañándonos después de su visita, con el apoyo de la Conferencia Episcopal Peruana y del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, para que el cuidado de la vida y la salud de nuestra comunidad sea, por fin, una realidad.
Creemos que su voz puede ayudar a que nuestra historia no se olvide y a que todos, autoridades, empresas y sociedad, recordemos que cuidar la vida de las personas más vulnerables y la salud de nuestro planeta es un deber que no puede esperar.
Agradecemos de corazón la atención que Su Santidad pueda brindar a nuestra petición. Esperamos que su visita a nuestra tierra sea también una oportunidad para escuchar a quienes más han sufrido y renovar nuestra esperanza de que la justicia llegue, por fin, a nuestras vidas.
Con profundo respeto y gratitud,
LAS VÍCTIMAS DEL CASO HABITANTES DE LA OROYA VS. PERÚ
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Con el acompañamiento de nuestros representantes legales:
• Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA)
• Asociación Pro-Derechos Humanos (APRODEH)
Christian Huaylinos Camacuari
christian@aprodeh.org.pe
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