Primeros ecos de «Magnifica humanitas» en Chile: La dignidad humana en el centro del desarrollo de la Inteligencia Artificial
Monseñor Rebolledo conectó la preocupación del Papa por la vulnerabilidad de los jóvenes frente a las adicciones tecnológicas y la manipulación digital con la realidad nacional
Tras la publicación oficial de Magnifica humanitas (MH), la primera encíclica del Papa León XIV, enfocada en la custodia de la persona humana frente a la inteligencia artificial (IA), revisamos algunos primeros ecos en Chile sobre el documento: El Presidente del Episcopado, Arzobispo René Rebolledo; el Vicerrector de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica de Chile, académico Eduardo Arriagada; y el Secretario pastoral de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh), P. Heriberto Cabrera, sdb.
El histórico documento pontificio plantea que la rápida evolución de la IA y la digitalización constituye un verdadero "cambio de época". El Papa utiliza la figura bíblica de la torre de Babel (MH 7) para advertir sobre el riesgo de usar la tecnología como un proyecto de dominio que deshumaniza y excluye a los más débiles. Frente a esto, el Pontífice propone el "camino de Nehemías" (MH 10): reconstruir la sociedad mediante la responsabilidad compartida, el diálogo y el cuidado del bien común.
Arzobispo Rebolledo: Considerar los desafíos de la IA ante los desafíos pastorales y sociales
El Presidente de la CECh, Arzobispo René Rebolledo, manifestó su alegría como también su gratitud al Papa León XIV por la publicación de Magnifica Humanitas, destacando su profunda sintonía con los desafíos pastorales y sociales del país. Invitó a conocer desde ya el documento, reflexionarlo y estudiarlo tanto personalmente como en comunidad, procurando responder a los retos que nos plantea para nuestro medio.
Acompañar a los jóvenes en el continente digital
Monseñor Rebolledo conectó la preocupación del Papa por la vulnerabilidad de los jóvenes frente a las adicciones tecnológicas y la manipulación digital con la realidad nacional. El arzobispo enfatizó que uno de los grandes desafíos de la Iglesia hoy es transformar el entusiasmo de los jóvenes en un testimonio misionero permanente.
"El Papa León XIV nos advierte en su encíclica sobre los riesgos de dejar a los niños y jóvenes solos frente a la tecnología (MH 141). Para nosotros, esto confirma que el entorno digital es el territorio de misión natural para las nuevas generaciones. No basta con apagar las pantallas; debemos acompañarlos para que lleven la luz del Evangelio a este nuevo continente".
Discernir sinodalmente los retos de la Inteligencia artificial
Por otra parte, como respuesta concreta y anticipada a este desafío global, la Iglesia en Chile se prepara para el VII Seminario Internacional de Comunicaciones, a realizarse el 27 y 28 de julio, cuyo tema central es precisamente "Los desafíos de la Inteligencia Artificial". Este evento, coorganizado por la Conferencia Episcopal de Chile y la Pontificia Universidad Católica, junto a diversas instituciones, reunirá a los 35 obispos de la Conferencia Episcopal. Esta convocatoria refleja el esfuerzo por vivir la sinodalidad en la práctica, buscando transitar hacia una Iglesia que "discierne en comunión" los nuevos retos de la sociedad.
"La publicación de Magnifica Humanitas llega en un momento providencial, ya que todos los obispos del país nos reuniremos a fines de julio en el Seminario de Comunicaciones sobre IA. Sin duda, será un texto base e iluminador de este encuentro. Procuraremos discernir en comunión y mutua corresponsabilidad los desafíos que nos plantea, buscando el modo de afrontarlos, a fin de que la tecnología sirva al desarrollo humano integral".
La IA debe ser ponderada desde la Doctrina Social de la Iglesia
Finalmente, frente a la advertencia de la encíclica sobre cómo la IA puede debilitar la verdad y la vida democrática, el Arzobispo de La Serena reafirmó el compromiso de la Iglesia en Chile. En el actual escenario de transformaciones políticas y sociales, el rol eclesial seguirá siendo iluminar la conciencia desde el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia, animando "la esperanza, la justicia, la paz y la amistad cívica del país" y acompañando a las nuevas pobrezas emergentes.
"El Santo Padre es claro: una tecnología que busca solo el rendimiento económico construye una nueva Babel que sacrifica a los más débiles (MH 10). En Chile, esto nos interpela directamente a estar más cerca de las nuevas pobrezas emergentes. La inteligencia artificial debe ser ponderada desde la Doctrina Social de la Iglesia para que nadie quede excluido ni descartado por los algoritmos", agregando que “en un tiempo donde la desinformación y las inteligencias artificiales pueden confundir lo verdadero con lo falso, la verdad debe protegerse como un elemento clave para el bien común”.
Eduardo Arriagada: El desarrollo de la IA y la dignidad de las personas
Coincidiendo con la mirada del Arzobispo Rebolledo, el Vicerrector de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica de Chile, el académico Eduardo Arriagada, señala: “Esta encíclica -que actualiza la doctrina social surgida con Rerum novarum frente a los efectos de la industrialización- me resulta especialmente significativa por su impacto en la comunicación y la educación”.
El periodista y también ex decano de la UC, explica: “Como académico de la Universidad Católica, me hace sentir tranquilo de pertenecer a una institución que es parte de una Iglesia atenta y cuidadosa ante los efectos del desarrollo tecnológico, pero al mismo tiempo profundamente desafiado a no limitarme a observar estos cambios desde lejos. Me interpela a estudiar y comprender esta transformación, buscando asegurar que el desarrollo de la inteligencia artificial esté al servicio de la dignidad de las personas”.
P. Heriberto Cabrera: Una tecnología al servicio de la persona
El secretario adjunto para la Pastoral, P.Heriberto Cabrera, sdb., quien se encuentra impulsando diversos proyectos de aplicación de la IA a nivel pastoral, tanto en Chile como en América Latina; enfatiza: “La encíclica no presenta la inteligencia artificial como enemiga de la fe ni como una solución automática a los problemas humanos. Reconoce que la tecnología puede ayudar a curar, conectar, educar y cuidar la Casa común, pero advierte que también puede dividir, descartar y generar nuevas injusticias cuando no se orienta al bien común”.
El P. Heriberto Cabrera agrega que por eso, “el Papa propone un discernimiento que va más allá de la regulación técnica o de la sola ética aplicada. La pregunta es también antropológica, cultural, pastoral y evangelizadora: ¿qué significa permanecer verdaderamente humanos en un tiempo marcado por algoritmos, automatización, concentración de datos y nuevas formas de comunicación?”.
En este horizonte, el sacerdote explica que Magnifica humanitas “subraya que la dignidad de la persona no depende de su rendimiento, utilidad o productividad. Toda innovación debe ser evaluada desde su capacidad para servir a la vida, proteger a los más frágiles, favorecer la justicia social, fortalecer la educación, cuidar el trabajo humano y promover una cultura del encuentro”, citando del documento:
“Tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos, custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud en Cristo” (MH 15).
“Para la Iglesia en Chile, esta encíclica ofrece una oportunidad relevante para profundizar el discernimiento sobre la inteligencia artificial en colegios, universidades, comunidades cristianas, medios de comunicación, servicios pastorales y espacios de evangelización digital. En un contexto donde las nuevas tecnologías influyen en la formación de las personas, en la comunicación pública, en el trabajo y en la vida social, el llamado del Papa ayuda a orientar estos procesos desde la dignidad humana, el bien común, la justicia y la fraternidad” destaca el P.Heriberto Reyes, haciendo una invitación “a leer, acoger y discernir Magnifica humanitas en comunidades, establecimientos educacionales, universidades, parroquias, movimientos, equipos pastorales y espacios digitales, para que la tecnología esté siempre al servicio de la persona humana y contribuya a una sociedad más justa, fraterna y abierta al Evangelio”.
