Puerto Rico: La Iglesia, en la calle

"Me siento feliz de ser oveja con tan valientes pastores, que me hacen percibir vivas las enseñanzas del Buen Pastor, de Cristo caminando con mi pueblo"

Protesta en Puerto Rico.
Protesta en Puerto Rico.
P. Pedro Rafael Ortiz S. Corresponsal en Puerto Rico y el Caribe 
28 ago 2026 - 16:30

“Porque tuve hambre y me distes de comer; tuve sed y me distes de beber; era forastero y me acogisteis…” (Mateo 25, 35)

El obispo de la diócesis de Mayagüez, monseñor Ángel Luis Ríos Matos, marchó junto a decenas de miles que se oponen a que se permita un enclave de viviendas costosas que haría mucho daño al pueblo de Cabo Rojo, sus comunidades y zonas de reservas naturales. Me sentí inmensamente feliz como un niño al presenciar su valor. Sus pasos marcaron el compromiso real de quien supera miedos al que dirán. 

También el obispo de Caguas, monseñor Eusebio Morales Ramos, responde a quienes denuncian al cura que acompaña las comunidades que luchan por defender los acueductos comunales y que la misión pastoral de la Iglesia es precisamente estar presente en las luchas del pueblo. Es la mejor manera de respetar y aplicar la Doctrina Social de la Iglesia que algunos han ignorando. Otra vez, me abraza la esperanza viva al presenciar su acompañamiento.

La Iglesia en Puerto Rico se sumó a la manifestación
La Iglesia en Puerto Rico se sumó a la manifestación

Ni en Mayagüez ni en Caguas, los obispos son voces solitarias. En ambas manifestaciones, pude ser testigo de clérigos y laicos participando en el camino de la lucha. Tampoco son las únicas acciones que está desarrollando la Iglesia en apoyo al pueblo puertorriqueño, pero me parece que para una muestra es suficiente. Me siento feliz de ser oveja con tan valientes pastores, que me hacen percibir vivas las enseñanzas del Buen Pastor, de Cristo caminando con mi pueblo. No me culpe nadie por sentirme con el entusiasmo de un niño.  

Pero también tengo la experiencia de presenciar curas y laicos que pretenden reducir la teología, las enseñanzas y la "tarea pastoral" de la Iglesia a "meros ritos" y ceremonias. Ante tal falta de afecto, ante tanto "ritualismo hueco", ante ese intentar caminar sin ensuciarse con el sufrimiento del pueblo, me da tristeza. Pero son también mis hermanitos y en ocasiones me cubre la tristeza.  

Obispo de Puerto Rico en la manifestación
Obispo de Puerto Rico en la manifestación

Ambas manifestaciones son parte de la situación trágica que vive Puerto Rico y que la Iglesia, como Madre y Maestra, busca iluminar para que avance el camino de una fe que el pueblo pueda entender y seguir. De poco valdría rezar el Padre Nuestro si no trabajamos para que venga a nosotros tu reino. De poco serviría gritar Señor, Señor, si no nos esforzamos para cumplir la voluntad del Padre. ¿De qué sirve un rito si no es manifestación litúrgica de una Iglesia viva en la proclamación y extensión del Reino, en la denuncia de la opresión y en la lucha por la paz y la justicia?

Cuando leo y releo el pasaje del Evangelio que cito al principio de este artículo, siento como si Dios le hablara directamente al pueblo de Puerto Rico de hoy.  Puerto Rico vive hoy en medio de una "guerra global", en medio de un fenómeno atmosférico que provoca "sequías y huracanes" devastadores, en medio de una "vorágine de corrupción" y saqueos generalizados. Nada de eso es exclusivo de Puerto Rico. Es el tiempo que nos ha tocado vivir. En diversos países se ensayan tanto formas nuevas para oprimir y saquear, como esfuerzos por sembrar un futuro digno para todos. 

Vista de la manifestación
Vista de la manifestación

En varias parroquias de la diócesis de Caguas, por ejemplo, se desarrolla un esfuerzo, en el que la Iglesia participa, para defender los acueductos comunales -que en toda la isla suman cientos- como manera de ayudar a combatir los efectos de la sequía y la falta de servicios de agua. Basta con observar la situación destartalada de los embalses y demás sistemas de suministro de agua, con grandes sectores del país sin agua. Basta con observar el desastre de los servicios de energía eléctrica. Ambas desgracias, juntas, mantienen a grandes sectores, por campos y ciudades, sin agua ni luz. Ante eso, hay políticas gubernamentales para controlarlo todo, "pero sin resolver la situación". Ante eso, hay la fuerza dura de magnates que lo único que ven es la posibilidad de aumentar sus ganancias mientras al pueblo que lo parta un rayo. Muestra de eso es la intentona de un grupo de "ricos y poderosos" junto a cómplices del gobierno que promueven la ubicación del "Mega Proyecto Esencia" que aniquilará nuestras tierras y playas del área oeste. 

Quiero una Iglesia en la calle, con el pueblo, sufriendo con el que sufre, luchando con el que lucha y llorando con los que lloran. Pero quiero también una Iglesia donde quepamos todos, inclusive los que prefieren darnos la espalda.  La siembra es para todos y que la cosecha también lo sea.  

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