Obispos de Puerto Rico expresan fidelidad a León XIV y preocupación por los migrantes
La Conferencia Episcopal Puertorriqueña manifestó su preocupación por la violencia, la corrupción, el costo de vida, la crisis energética, la salud y la situación de los migrantes, al tiempo que reafirmó su comunión con el Santo Padre
(El Visitante).- En el marco de la LX Asamblea Plenaria Ordinaria, celebrada los días 4 y 5 de noviembre de 2026 en Aibonito, los obispos de Puerto Rico emitieron dos comunicaciones en las que expresaron su comunión con el papa León XIV y realizaron un llamado a enfrentar los principales desafíos sociales, económicos y políticos que atraviesa el país.
En una carta dirigida al Santo Padre, los integrantes de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña (CEP) manifestaron su «total y firme adhesión a su ministerio petrino», asegurándole sus oraciones por su salud y pronto restablecimiento, así como su colaboración en la misión pastoral de la Iglesia universal.
Los prelados agradecieron particularmente la atención que León XIV ha dispensado a la Iglesia puertorriqueña, destacando los nombramientos episcopales de monseñor Geraldo Ramírez Torres como obispo de Ponce, monseñor Eusebio Ramos Morales como arzobispo metropolitano de San Juan y fray Gerardo Antonio Vargas Cruz, O.F.M., como obispo coadjutor de Fajardo-Humacao.
Asimismo, reiteraron su compromiso de acompañar a los sectores más vulnerables, particularmente a los migrantes que enfrentan amenazas de deportación y separación familiar.
Un llamado ante la realidad social de Puerto Rico
En un segundo documento, titulado Anunciamos a Dios, el Amante de la Vida, los obispos presentaron una reflexión pastoral sobre las situaciones que, a su juicio, amenazan la dignidad humana y el bienestar de la sociedad puertorriqueña.
El mensaje, fundamentado en la exhortación bíblica «Escoge la vida, para que vivas, tú y tu descendencia» (Deuteronomio 30,19), advierte sobre una creciente cultura que atenta contra el valor de la vida.
Entre las principales preocupaciones identificadas figuran el encarecimiento de los servicios básicos, especialmente la electricidad y el agua; el aumento del costo de vida; la violencia doméstica y comunitaria; la situación de los adultos mayores y la protección de los no nacidos.
Los obispos también denunciaron el alto costo de los servicios de salud, particularmente para las personas mayores, así como las dificultades que enfrentan los profesionales sanitarios y los pacientes que necesitan tratamientos especializados.
En el ámbito económico, cuestionaron la privatización del sistema eléctrico y sus resultados, el deterioro de la infraestructura de agua potable y la proliferación de proyectos de desarrollo que amenazan los recursos naturales, el acceso a las playas y el equilibrio ecológico.
Corrupción, violencia y responsabilidad política
La CEP expresó preocupación por las denuncias de corrupción en distintos niveles del servicio público, la impunidad y la falta de una planificación que responda verdaderamente a las necesidades del país.
Los prelados cuestionaron si ha llegado el momento de realizar una evaluación profunda de las decisiones políticas relacionadas con los servicios esenciales y el desarrollo económico de Puerto Rico.
También advirtieron sobre la normalización de la violencia y señalaron que la respuesta a la criminalidad no puede limitarse a medidas represivas, sino que debe atender sus causas, entre ellas la pobreza, el narcotráfico, la corrupción y el desempleo crónico.
En materia ambiental, denunciaron el desarrollo desmedido, la erosión costera y los proyectos que ponen en riesgo comunidades, hábitats y recursos naturales.
Educación, diálogo y esperanza
Frente a estos desafíos, los obispos destacaron la importancia de fortalecer la educación integral, incluyendo la formación ética ante las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial y las transformaciones en la comunicación social.
Asimismo, convocaron al liderato político, educativo, científico, empresarial, cívico y religioso a promover un diálogo amplio que permita identificar consensos y soluciones concretas a los problemas del país.
La CEP insistió en que las respuestas a las dificultades sociales no pueden depender exclusivamente de reformas económicas, mayores fondos federales o medidas de vigilancia, sino también de la recuperación de los valores espirituales y culturales que reconocen la dignidad de cada persona.
De cara al Adviento, los obispos invitaron a los fieles a renovar su compromiso con la fe, la esperanza y la construcción de una sociedad más justa y solidaria.
El mensaje concluye con una invocación a María, Madre de la Divina Providencia, para que acompañe al pueblo puertorriqueño en la renovación de su fe y su compromiso con la defensa de la vida.
Ambos documentos, fechados el 5 de noviembre de 2026, fueron suscritos por los integrantes de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña y el administrador diocesano de Caguas.
