La grave crisis política y sanitaria de Paraguay preocupa a los prelados Obispos de Paraguay al Gobierno: "Escuchen la legítima indignación de la población"

Paraguay. Control anti-Covid
Paraguay. Control anti-Covid

Tras una semana, continúan las protestas antigubernamentales en Paraguay

El clero de Coronel Oviedo y Ciudad del Este reunido con el presidente del episcopado manifestó la necesidad de un diálogo nacional ante una crisis que se percibe con mayor gravedad en la provincias del país

Monseñor Gavilán: "No tenemos toda la solución, pero podemos aportar desde nuestra mirada particular con una parte de esa solución para resolver los problemas que aquejan a nuestro país, sobre todo para solucionar el problema de la corrupción"

Por otro lado, piden calma y serenidad a la población

(Vatican News).- “El clero de algunas diócesis quiere hacer sentir su percepción sobre la situación que vive en estos momentos el país. Desde hace largos años venimos pidiendo para ser partícipes de una propuesta de escucha, de dialogo”, afirmó monseñor Juan Bautista Gavilán, Obispo de Coronel Oviedo, que junto a representantes del clero de su diócesis y de la diócesis de Ciudad del Este, se reunieron con el presidente de la Conferencia episcopal de Paraguay (CEP), monseñor Adalberto Martínez Flores para manifestar su preocupación por la crítica situación política que vive el país.

“No tenemos toda la solución, pero podemos aportar desde nuestra mirada particular con una parte de esa solución para resolver los problemas que aquejan a nuestro país, sobre todo para solucionar el problema de la corrupción”, agregó monseñor Gavilán en referencia a las manifestaciones que desde hace una semana continúan en el país contra el gobierno.

Y precisamente, ante la crisis política y sanitaria el prelado consideró que  “ahora es el momento de lograr un gran pacto social sobre la base de principios de bien común y de respeto a la dignidad de la persona humana”, y que todos deben estar conscientes de “dónde nos encontramos parados y hacia donde queremos caminar”.

La protestas en Paraguay contra el Gobierno de Mario Abdo Benítez, que comenzaron hace una semana, principalmente en la capital Asunción, continúan pero con menor intensidad y participación luego de algunos cambios en el gabinete de gobierno y tras la declaración de la alerta roja sanitaria a causa del aumento de contagios de Covid-19.

Un movimiento heterogéneo de sectores sociales, formado por estudiantes y profesionales, hasta empleados y ciudadanos inconformes con la gestión sanitaria de la pandemia y la corrupción del gobierno, comenzaron el pasado 5 de marzo a una protesta nacional, donde no faltaron hechos violentos y represión.  

Ante estos eventos, la CEP en un comunicado hizo un llamado a la “escucha y la paz” donde, al tiempo que condenaron los hechos violentos generados en medio de las manifestaciones populares, reiteraron el derecho de la ciudadanía a “reclamar pacíficamente”, en particular, cuando “pide gestos, acciones y, sobre todo, resultados en la gestión pública”, no sólo en el marco estricto de la crisis sanitaria, sino de sus consecuencias en los sectores más pobres y vulnerables. 

“La ciudadanía reclama transparencia y patriotismo de los que ejercen cargos públicos para la atención del bien común, con énfasis en la salud y en la educación en esta situación de crisis causada por la pandemia” se lee en el comunicado del episcopado que sostiene que hay “un quiebre de la confianza entre los ciudadanos y los que ejercen responsabilidades en el gobierno de la República” y que es necesario restaurar esa confianza: “La valentía que necesitamos es la de la verdad, la equidad y el compromiso con lo que es justo”.

Durante el encuentro de los prelados y el clero se reiteró la postura del episcopado que pide a las autoridades que se “escuche la legítima indignación de la población”, al tiempo que llama a la ciudadanía en general a la calma y serenidad, que las manifestaciones sean verdaderamente una fiesta democrática y no una confrontación entre hermanos paraguayos.

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