1 de junio: Tiempo Ordinario
Tiempo Ordinario
Pasó el mes florecido.
Terminó la Pascua.
Hemos celebrado el Misterio de Dios,
y nos queda celebrar el viático, el pan de cada día,
ofrenda viva en honor de la Eucaristía.
Nos visitará el papa León XIV,
sobresale la eclesialidad en las calles,
la comunión en la diversidad,
la manifestación de la fe, sin pudor vergonzante,
el ejercicio solidario en favor de los que más lo necesitan.
Se aproxima el verano,
el calor del estío, la cosecha del trigo,
la razón de emprender cada día
la esperanza de caminar levantando los ojos,
sabiendo quien siempre va a nuestro lado.
Días largos, remecidos de luz,
tiempo propicio de contemplar el campo,
de despojarse del abrigo,
y avanzar cara a cara por el camino
de la tarea doméstica, ordinaria.
Ocasión de orar, de guardar silencio,
de contemplar y leer la Biblia,
de descansar, rendidos los brazos,
y a la vez alzarlos solidarios,
cada día es ocasión de bondad y de belleza.