El pan de cada día
12 de enero. Tiempo Ordinario
El pan de cada día
Mira el horizonte despejado.
El hielo y la nieve vuelven más azul el cielo.
Rompe la inercia de saberte frágil.
Cada día es trecho para los valientes.
El belén se hizo con materiales pobres.
Las horas se tejen de amor derramado.
No importan las gestas: lo poco es valioso
si se hace como icono trascendente.
Día a día se recorre la existencia,
afrontada con ánimo secreto,
nacido de saberse amado
por Aquel que hizo todo y que nos hizo.
Es distinto mirar la altura de la cuesta
que dar tan solo un paso tras del otro
en cada jornada de lo cotidiano.
Y, de pronto, se ve alcanzada la meta.
Inicia a ritmo medido la andadura,
pues el camino diario es largo.
Ayuda no saberse solo en el empeño
y sentir, desde el alba, la presencia.
No sobrecargues las espaldas con el peso
del deseo inalcanzable y prestigioso.
Vive la danza de las horas sabiéndote
apoyado siempre en la misericordia.
Cada día tiene su afán, dice la Biblia,
y a cada día le sobra su disgusto.
No adelantes imágenes futuras.
Vive el hoy abrazado en confianza.
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