12 de julio: XV Domingo del Tiempo Ordinario
12 de julio: XV Domingo del Tiempo Ordinario
Texto evangélico
«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron. Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta. El que tenga oídos, que oiga». (Mt 13, 3-9)
Comentario
Al considerar esta parábola, en la que se nos narra la prodigalidad del sembrador, cabe interpretar que no es por inconsciencia por lo que se echa la semilla en el camino, entre cantos o entre zarzas; más aún cuando, en tiempos de Jesús, se valoraba enormemente la medida del grano como para esparcirlo en un terreno inadecuado.
¿Qué podría significar, entonces, que el sembrador siembre la semilla en espacios tan adversos? Se puede entender que, para este sembrador, todo es susceptible de cosecha, incluso lo más endurecido, lo pedregoso y lo que está entre zarzas. Es aquí donde resuenan las palabras reveladas: «Les daré un corazón íntegro e infundiré en ellos un espíritu nuevo: les arrancaré el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que caminen según mis preceptos, observen mis leyes y las pongan en práctica» (Ez 11, 19-20).
El pedregal y el zarzal se convierten, por la acción redentora de Jesús, en imágenes positivas si contemplamos que se debe edificar sobre roca, y al ver a Jesús coronado de espinas; además del carnero trabado en la maleza que se le ofrece a Abraham y, sobre todo, la zarza ardiente que se convierte en teofanía para Moisés son entregados por la zarza.
Propuesta
Acoge la semilla de la Palabra como tierra buena.