14 de Marzo: III Sábado de Cuaresma
14 de marzo: III Sábado de Cuaresma
Texto profético
“Vamos, volvamos al Señor. Porque él ha desgarrado, y él nos curará; él nos ha golpeado, y él nos vendará. En dos días nos volverá a la vida y al tercero nos hará resurgir; viviremos en su presencia y comprenderemos. Procuremos conocer al Señor” (Os 6, 1-3).
Texto evangélico
“Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”. El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador”. Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no” (Lc 18, 10-14).
Comentario
Parece extraño que quien nos hiere nos cure. Sin embargo, por una razón misteriosa, el Crucificado es el Resucitado, quien se presenta a los discípulos con las huellas de los clavos en las manos y en los pies, y con la herida en el costado.
He llegado a afirmar que «donde está tu herida está tu don». Uno se hiere por donde es más sensible, y la sensibilidad revela el don por el cual se percibe la diferencia entre lo que es bueno y lo que no lo es.
¡Cuántas veces es necesario sentirse herido para clamar por la misericordia divina! Ante Dios no sirve la ostentación vanidosa, creyendo que uno ha hecho bien las cosas; más bien, se debe mantener siempre una conciencia menesterosa: «Hijo de David, ten compasión de este pecador».
Propuesta
Siéntete siempre necesitado de perdón.