15 de Marzo: IV Domingo de Cuaresma

XIII Estación
XIII Estación

15 de Marzo: IV Domingo de Cuaresma

Texto bíblico

“Samuel preguntó a Jesé: «¿No hay más muchachos?». Y le respondió: «Todavía queda el menor, que está pastoreando el rebaño». Samuel le dijo: «Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa, mientras no venga». Jesé mandó a por él y lo hizo venir. Era rubio, de hermosos ojos y buena presencia. El Señor dijo a Samuel: «Levántate y úngelo de parte del Señor, pues es este». Samuel cogió el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el espíritu del Señor vino sobre David desde aquel día en adelante” (1Sam 16, 11-13).

Texto evangélico

Vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién pecó: este o sus padres, para que naciera ciego?». Jesús contestó: «Ni este pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día tengo que hacer las obras del que me ha enviado: viene la noche y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo». Dicho esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)». Él fue, se lavó, y volvió con vista” (Jn 9, 1-7).

Comentario

En la catequesis de este domingo, el Evangelio nos narra el signo que hace Jesús al devolver la vista a un ciego. En la traducción al castellano no se observan todos los matices de la narración. Sin embargo, es diferente la mirada que tiene Jesús de la que recupera el ciego. Mientras que Jesús mira al ciego con ojos de fe, el ciego recupera la vista física.

Es al final del relato cuando Jesús le pregunta al ciego curado: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?». Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es». Entonces él dijo: «Creo, Señor». En ese momento, el ciego mira a Jesús con ojos de fe, como Jesús lo había mirado desde el principio.

Nuestros ojos miran la apariencia; Dios mira el corazón. Samuel pensó que tenía ante sí al elegido por Dios cuando vio al primogénito de Jesé, pero Dios había escogido al más pequeño, al que ni siquiera su padre tenía en cuenta. Es diferente ver con fe que ver con los ojos del cuerpo.

Propuesta

Profesa tu fe en Jesús.

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