19 de abril: III Domingo de Pascua
19 de abril: III Domingo de Pascua
Texto evangélico
«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída». Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista. Y se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?». Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón». (Lc 24, 29-34)
Comentario
El pasaje que se proclama este domingo ya ha sido leído en la Octava de Pascua, pero, al ser tan significativo, la Iglesia lo ofrece este domingo para que los fieles que acuden a celebrar el Día del Señor tengan conocimiento de este relato pascual, según el evangelista san Lucas.
El pasaje de Emaús cabe personalizarlo. Cada uno puede arrastrar sus nostalgias, tristezas, melancolías, desesperanzas, depresiones, escepticismos y desengaños, como los dos discípulos que caminaban hacia una meta desoladora, desencantados y cabizbajos, y descubrir motivos consoladores en el corazón.
El relato es muy rico y puede interpretarse desde diferentes perspectivas. Además de ser un testimonio pascual, puede ser un referente para el acompañamiento espiritual. La referencia a las Escrituras, a la mesa eucarística y el diálogo con el caminante desconocido —que, una vez reconocido, desaparece— constituyen una luminosa escena sobre el arte de acompañar, sin que se dé un abuso de poder o de conciencia.
Propuesta
Conoce las Escrituras.