20 de febrero: Viernes de Ceniza

Camino de la Cruz

Tercera Estación

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20 de febrero: Viernes de Ceniza

Texto bíblico

“Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia: ¿inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza? ¿A eso llamáis ayuno, día agradable al Señor? Este es el ayuno que yo quiero: partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos” (Isa 58, 6-7).

Texto evangélico

“¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán” (Mt 9, 14-15).

Comentario

En Cuaresma es posible que algunos conciban este tiempo como propicio para ciertas prácticas piadosas y se autojustifiquen con su cumplimiento, como la abstinencia y el ayuno, sintiéndose por ello cumplidores, religiosos u observantes.

Hoy, en las lecturas, sobresale la palabra “ayuno”, una práctica asumida por distintos movimientos espirituales. Sin duda, la naturaleza agradece cierta ascesis en la comida y el aprender a superar la ansiedad que se desborda en el comer excesivo. Pero el ayuno cristiano no tiene una razón higiénica o dietética, sino una razón de amor, como señala Jesús en el Evangelio.

Los viernes de Cuaresma, la Iglesia nos hace una llamada especial a compadecernos con Cristo, avivando la memoria del día en que Jesús murió en la cruz. La celebración del “Miserere”, la práctica del Vía Crucis y la privación de algunos alimentos en la comida son llamadas de atención que nos ayudan a recordar la Pasión del Nazareno.

Propuesta

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