21 de Mayo: Semana del Cenáculo (V)
Don de Fortaleza
21 de mayo: VII Jueves de Pascua
Semana del Cenáculo: Don de Fortaleza
Texto evangélico
“No solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Padre, este es mi deseo: que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, y yo en ellos».” (Jn 17, 20-26)
Comentario
Es posible que nuestra oración sea imperfecta y que no logremos lo que pedimos porque pedimos mal; sin embargo, esto no se puede aplicar a la oración de Jesús, que sabemos que es eficaz. San Pablo llega a afirmar: “El Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escruta los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios” (Rom 8, 26-27).
El Espíritu Santo “viene siempre a sostenernos en nuestra debilidad y esto lo hace con un don especial: el don de fortaleza” (Francisco, 14 de mayo de 2014). “Nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la adopción filial, la redención de nuestro cuerpo” (Rom 8, 23).
El Espíritu es el que nos permite conocer la voluntad divina, nos ayuda a cumplirla y nos confirma en el amor de Dios. Si acogemos el don de fortaleza, no solo podremos vencer las tentaciones en momentos críticos, sino también en la vida ordinaria y doméstica. “No hay que pensar que el don de fortaleza es necesario sólo en algunas ocasiones o situaciones especiales. Este don debe constituir la nota de fondo de nuestro ser cristianos, en el ritmo ordinario de nuestra vida cotidiana” (Francisco).
Propuesta
Espíritu Santo, derrama en nosotros el don de Fortaleza.