24 de junio: San Juan Bautista
24 de junio: Natividad de san Juan Bautista
Texto evangélico
“A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo: «Pues ¿qué será este niño?». Porque la mano del Señor estaba con él. El niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y vivía en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel” (Lc 1, 57. 65-66. 80).
Comentario
El día en el que en el hemisferio norte la naturaleza mengua la luz solar, la Iglesia celebra a aquel que dijo de sí mismo: «Yo no soy el Mesías, sino que he sido enviado delante de él. El que tiene la esposa es el esposo; en cambio, el amigo del esposo, que asiste y lo oye, se alegra con la voz del esposo; pues esta alegría mía está colmada. Él tiene que crecer, y yo tengo que menguar» (Jn 3, 28-30).
La Iglesia celebra tres natividades: la de Jesús, la de la Virgen y la de Juan Bautista, porque los tres nacieron santificados. Jesús se hizo en todo semejante a nosotros, menos en el pecado; la Virgen fue concebida sin pecado, y Juan Bautista fue santificado en el seno de su madre Isabel.
Es día de descubrir la propia vocación, y una prueba de autenticidad es el reconocimiento humilde de la gracia y del carisma que se nos ha dado. Como Juan Bautista, deberíamos saber considerar al otro más que a nosotros mismos. María proclama su humildad, nota de autentificación.
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