25 de Julio: Santiago Apóstol
25 de julio: Santiago Apóstol
Texto evangélico
“Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?». Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda». Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?». Contestaron: «Podemos». Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre». Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos” (Mt 20, 20-24).
Comentario
El evangelista san Mateo pone en boca de la madre de Santiago y de Juan la petición a Jesús de los dos primeros puestos. Quizá con ello quiere justificar un poco la improcedencia de tal petición y el momento en el que se hace. A una madre se le perdona todo, más aún si es una súplica en favor de sus hijos.
La solicitud es totalmente inadecuada; sin embargo, la Iglesia nos ofrece este texto el día que celebramos la fiesta del apóstol, meta de peregrinación. La razón la encontramos en la respuesta que le da Jesús: «¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?». Sabemos que Santiago fue el primero de entre los apóstoles en rubricar con su sangre el seguimiento del Crucificado y Resucitado.
Los pies de los peregrinos siguen cruzando todos los caminos que conducen a Compostela y encuentran ante el sepulcro del apóstol la recompensa a su esfuerzo, a veces heroico y motivado por razones íntimas que los llevan a caminar, a pesar de sus limitaciones físicas. Un deseo que se dan entre sí los peregrinos es: «¡Buen camino!». Con ello, aun sin saberlo, aluden a quien dijo de sí mismo: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida».
Propuesta
¡Buen camino!