28 de junio: XIII Domingo del Tiempo Ordinario
28 de junio: XIII Domingo del Tiempo Ordinario
Texto evangélico
“El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado” (Mt 10, 37-40).
Comentario
Lo hemos comentado en otras ocasiones: parece que Jesús exige algo que va contra la naturaleza, como es amarle a Él más que a los padres y a los hijos. Sin embargo, lo que revela son las nuevas relaciones que ha venido a establecer entre las personas. Amar a los padres desde el amor de Jesús es más que amarlos por razón de la carne y de la sangre.
Jesús no solo revela las relaciones filiales, sino que eleva las relaciones que tengamos con el prójimo: «El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado».
Acabamos de tener la visita del Papa y ha quedado en nuestros oídos la llamada que nos ha hecho a considerar siempre la dignidad de la persona: «Nuestra época, que en apariencia se ve sacudida por terribles desequilibrios y conflictos, clama en lo más profundo por la paz, por un nuevo conocimiento de la persona humana y de su dignidad inviolable, por la civilización del amor» (cf. Magnifica humanitas, 186). Y en el Parlamento: «Qué concepción de la persona humana inspira las leyes y qué tipo de sociedad construye esas leyes».
Propuesta
“Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos” (León XIV en el parlamento).