29 de mayo: VIII Viernes del Tiempo Ordinario
29 de mayo, VIII Viernes del Tiempo Ordinario
San Pablo VI
Texto evangélico
“Cuando salían de Betania, sintió hambre. Vio de lejos una higuera con hojas, y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos. Entonces le dijo: «Nunca jamás coma nadie frutos de ti». Los discípulos lo oyeron. A la mañana siguiente, al pasar, vieron la higuera seca de raíz. Pedro cayó en la cuenta y dijo a Jesús: «Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado». Jesús contestó: «Tened fe en Dios. Y cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas».” (Mc 11, 12-13. 20-22. 25)
Comentario
Parece una contradicción que Jesús salga con los suyos de Betania y sienta hambre, como si no le hubieran dado bien de cenar o de desayunar en casa de sus amigos. Precisamente, esta paradoja revela que el hambre de Jesús debe tener otra razón. Como tampoco se comprende que Jesús emplee su poder para secar una higuera que no tiene higos por no ser tiempo de llevar fruto.
Estamos en los días inmediatos a la Pasión del Señor, y su comportamiento tiene sentido en ese contexto. Llega la hora en la que el templo del Señor no será la mediación para rendir culto a Dios. Como le dijo a la mujer samaritana, llega el tiempo de adorar a Dios en espíritu y en verdad en todas partes.
La higuera es imagen de la ley y de la sinagoga; el hambre de Jesús es su deseo ardiente de llevar a término la obra de su Padre, y la higuera se seca porque ya no son mediación la ley ni la sinagoga, sino el único Mediador, Jesucristo.
Propuesta
¿Te autojustificas o te sientes justificado?