30 de mayo: VIII Sábado del Tiempo Ordinario
30 de Mayo: VIII Sábado del Tiempo Ordinario
Texto evangélico
“Volvieron a Jerusalén y, mientras paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le decían: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad para hacer esto?». Jesús les replicó: «Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis, os diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿era del cielo o de los hombres? Contestadme». Se pusieron a deliberar: «Si decimos que es del cielo, dirá: “¿Y por qué no le habéis creído?”. ¿Pero cómo vamos a decir que es de los hombres?». (Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta). Y respondieron a Jesús: «No sabemos». Jesús les replicó: «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».” (Mc 11, 27-32)
Comentario
Estamos acabando el mes de mayo, el mes de las flores, dedicado a la Virgen María. Al caer el 31 de mayo en domingo, no se podrá celebrar la fiesta de la Visitación de María a su prima Isabel. No obstante, hoy sábado, es posible venerar a la Madre de Jesús y obsequiarla con las ofrendas que en tantos lugares se hacen en su honor.
En el Evangelio que se proclama hoy, Jesús aparece sagaz, discreto e inteligente ante los escribas y ancianos, y les provoca con una cuestión que no son capaces de resolver por miedo a la gente.
Si el bautismo de Juan era del cielo, cuánto más lo es el bautismo de Jesús, que se queda como ofrecimiento y mandato para los discípulos: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará” (Mc 16, 15-16). Una vez culminado el tiempo pascual, es tiempo de reavivar la gracia bautismal.
Propuesta
Reaviva la fe y encomiéndate a María.