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31 de julio: San Ignacio de Loyola

Nazaret
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31 de Julio: San Ignacio de Loyola

Texto evangélico

Fue a su ciudad y se puso a enseñar en su sinagoga. La gente decía admirada: «¿De dónde saca este esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?». Y se escandalizaban a causa de él. Jesús les dijo: «Solo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta». Y no hizo allí muchos milagros, por su falta de fe” (Mt 13, 54-58).

Comentario

San Ignacio de Loyola, convaleciente en su casa solariega por la herida que recibió en Pamplona, tuvo tiempo de leer novelas de caballería, pero también leyó los libros Flos Sanctorum y Vita Christi. Como consecuencia de estas lecturas, observó en su interior que, cuando leía las novelas, se divertía, pero estas le dejaban un tanto seco; en cambio, cuando se acercaba a los otros libros, sentía después una gran alegría por dentro. Esta experiencia sería fundante para su método de discernimiento.

Hoy, en el Evangelio, se nos relata el escándalo de los vecinos de Nazaret al escuchar a su paisano Jesús, aludiendo al conocimiento que tenían de su origen y de su familia. Sorprende cómo los contemporáneos de Jesús, los de su propio pueblo, se muestran refractarios a la enseñanza del Nazareno, mientras que tantos santos a lo largo de la historia han convertido sus vidas en el testimonio más vivo de fe en el Hijo del carpintero.

Que el ejemplo de san Ignacio y de tantos discípulos de Jesús nos ayude a sentir el gozo que significa escuchar de su parte: «Yo no os llamo siervos, sois mis amigos». Precisamente san Ignacio de Loyola fundó la Compañía de Jesús, que más que un batallón, nació para ser el grupo de los compañeros y amigos de Jesús.

Propuesta

Tú puedes ser también amigo de Jesús.

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