31 de marzo: Martes Santo
31 de Marzo: Martes Santo
Texto bíblico
“El Señor me llamó desde el vientre materno, de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre. y me dijo: «Tú eres mi siervo, Israel, por medio de ti me glorificaré». «Es poco que seas mi siervo para restablecer las tribus de Jacob y traer de vuelta a los supervivientes de Israel. Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra».” (Isa 49, 1.3.6)
Texto evangélico
«En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar». Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía. «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado». Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Simón Pedro le dijo: «Señor, ¿adónde vas?». Jesús le respondió: «Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde». Pedro replicó: «Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti». Jesús le contestó: «¿Conque darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: No cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces” (Jn 13, 21-22. 26. 36-38).
Comentario
De una parte, el profeta asegura la identidad del Siervo de Dios, quien desde el seno materno goza de la benevolencia divina y de su protección en la misión que le confía: ser luz de las naciones. Mas, por otra parte, el Evangelio describe la infidelidad de los discípulos, tanto de Judas como de Pedro.
Es un día para llamarnos a la humildad. ¡Tantas veces hemos personalizado la imagen del discípulo infiel! No cabe reducir el texto a la conducta personal de Judas y de Simón Pedro. Cada uno de nosotros está aludido en nuestras valentías incoherentes. Es momento de acercarnos a la celebración de los días de la Pasión de Jesús humildes y necesitados de misericordia.
En muchas diócesis se celebra la consagración de los óleos y la renovación de las promesas sacerdotales. Conozco muchos monasterios que rezan de manera especial por los sacerdotes, y me digo: si con tanta oración somos tan débiles… No sirve hundirse; la unción recibida y la oración de muchos fortalecen.
Propuesta
Vigila, no sea que caigas.