4 de junio

León XIV
León XIV

4 de junio, IX Jueves del Tiempo Ordinario

Texto evangélico

«¿Qué mandamiento es el primero de todos?». Respondió Jesús: «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos». El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios». (Mc 12, 28-33)

Comentario

En el contexto de lo que venimos reflexionando estos últimos días, la afirmación por parte de Jesús del Mandamiento Principal resume y concentra todo el Evangelio. Sorprende que el amor que debemos a Dios sea el mismo que deberemos practicar con el prójimo.

El amor no es ideológico. Según san Pablo: “El amor es paciente, es benigno; el amor no tiene envidia, no presume, no se engríe; no es indecoroso ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasa nunca” (1Cor 13, 4-8).

Hay quienes se convierten en testigos del amor de Dios, porque se convierten en testimonio de amarlo con todo el corazón, es decir con todo el afecto; con toda la mente, oblacionan la propia voluntad; con todas las fuerzas, es decir con todas sus capacidades. Y hasta llegan a profesar los compromisos evangélicos como modo existencial de amar a Dios y al prójimo.

Propuesta

“Ama y haz lo quieras” (San Agustín)

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