5 de marzo: II Jueves de Cuaresma
5 de marzo, II Jueves de Cuaresma
Texto bíblico
“Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que alarga a la corriente sus raíces; no teme la llegada del estío, su follaje siempre está verde; en año de sequía no se inquieta, ni dejará por eso de dar fruto” (Jr 17, 7-8).
Texto evangélico
“Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno” (Lc 16, 20-23).
Comentario
El texto profético señala la diferencia que hay entre quien confía en el hombre y quien confía en Dios. Mientras uno se agota, otro es fecundo. Quien confía en los príncipes de este mundo sucumbe, quien confía en Dios no teme ni se agota.
La parábola del Evangelio se hace eco del principio revelado. Por mucho que el rico disfrute, al final muere y debe dejar todo el boato y los banquetes. Quien vive sin ser misericordioso no alcanzará misericordia. Lázaro solo tiene su confianza en el Señor y atraviesa la vida en precariedad, pero en las manos de Dios.
Este texto ayuda a comprender el sufrimiento. Nada se pierde. El título por el que el mendigo es llevado al seno de Abraham es precisamente que sufrió mucho en vida. No dice que ofreciera su dolor, ni que trascendiera su suerte, y sin embargo, alcanzó la salvación.
Propuesta
Sé solidario con quien veas que sufre.