7 de abril: Martes de la Octava de Pascua
7 de abril: Martes de la Octava de Pascua
Texto evangélico
Estaba María fuera, y vio dos ángeles vestidos de blanco. Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?». Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto». Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?». Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré». Jesús le dice: «¡María!». Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!». Jesús le dice: «No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero, anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”». María la Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto». (Jn 20, 11-18)
Comentario
El relato pascual, según san Juan, hace referencia a diversos sentidos para mostrar que la visión es auténtica: los ojos que lloran, los oídos que perciben el nombre propio, los brazos que retienen la presencia del Resucitado. A su vez, narra un proceso en María Magdalena hasta llegar a reconocer que quien le habla es el Señor.
Tanto en la experiencia del discípulo amado como en la de María Magdalena, el ver físico no es suficiente; hace falta la fe. El discípulo «vio y creyó». María Magdalena anuncia a los discípulos: «He visto al Señor».
Quien se dirigió a Dios como Padre, hoy, resucitado, extiende la filiación: «Voy a mi Padre y a vuestro Padre». La Pasión, muerte y resurrección de Jesús han hecho posible nuestra filiación divina.
Propuesta
¿A quién buscas?