8 de abril: Miércoles de la Octava de Pascua

Emaús
Emaús

8 de abril: Miércoles de la Octava de Pascua

Texto evangélico

“Aquel mismo día, dos de ellos iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída». Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista. Y se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?». (Lc 24, 13-35)

Comentario

De nuevo, el evangelista san Lucas recurre al proceso que viven los dos discípulos de Emaús, quienes, al comienzo, no reconocen a Jesús y, al final, se asombran cuando se les abren los ojos y sienten el ardor en el corazón al escucharlo explicar las Escrituras.

El pasaje es emblemático para descubrir el modo de acompañar sin caer en el abuso de poder. Jesús desaparece, no se impone: realiza el gesto de la fracción del pan y luego desaparece. También hay quienes ven en este relato un sustrato litúrgico, que comienza con el itinerario de escuchar las Escrituras, sentarse a la mesa y salir al encuentro de los hermanos para comunicar la experiencia.

Son textos que nos invitan a adentrarnos en ellos. El pasaje tiene lugar el primer día de la semana, al atardecer, mientras los discípulos van camino de Emaús. El dato cronológico y el itinerario hasta llegar a la cena son dos elementos que nos introducen en la secuencia, más aún cuando uno de los caminantes no tiene nombre propio.

Propuesta

Lo que es de Dios consuela el corazón.

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