9 de agosto: XIX Domingo del Tiempo Ordinario
9 de agosto: XIX Domingo del Tiempo Ordinario
Texto evangélico
“Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma. Jesús les dijo enseguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».” (Mt 14, 22-27)
Comentario
En el texto evangélico encontramos varias enseñanzas. La primera es la decisión de Jesús de retirarse a orar a solas en el monte cuando la multitud deseaba proclamarlo rey. En este mes de agosto, el ejemplo del Maestro se convierte en una invitación para quienes disfrutan de su tiempo de vacaciones.
La segunda enseñanza que podemos extraer del pasaje evangélico es la de no adelantar acontecimientos. Normalmente solemos imaginar que las cosas evolucionarán a peor. La barca amenazaba con hundirse; sin embargo, cuando todo parecía irremediable, llegó el Señor y libró a los apóstoles de perecer.
La tercera enseñanza que se puede extraer del texto se funda en las palabras del Señor: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo». Esta afirmación debería fundamentar siempre la esperanza cristiana. Al respecto, cabe recordar las palabras que dijo el Maestro antes de ascender a los cielos: «Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos» (Mt 28, 20).
Propuesta
Confía siempre en el Señor.