Conversión de san Pablo
25 de enero: III Domingo del Tiempo Ordinario
¿Crees en la vida eterna?
“Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios” (Mc 16, 19).
El cielo no es un lugar, ni hay allí tiempo, ni está más allá de las nubes, aunque se diga que Jesús ascendió a lo más alto del cielo. El cielo es Dios, y Dios abarca todo el universo, y a la vez está en el corazón del hombre. El cielo es un estado colmado de luz, de paz, de felicidad, de presencia divina y de amor. Nosotros, por la resurrección de Jesús, somos ciudadanos del cielo.
“Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas: tocad para Dios, tocad; tocad para nuestro Rey, tocad. Porque Dios es el rey del mundo: tocad con maestría. Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado” (Sal 46, 6-9).
¿Crees en la vida eterna?
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