Hijo Amado de Dios
3 de enero: Octava de Navidad
Guíate por las mociones consoladoras.
“Si el Señor no me hubiera auxiliado, ya estaría yo habitando en el silencio. Cuando pensaba que iba a tropezar, tu misericordia, Señor, me sostenía; cuando se multiplican mis preocupaciones, tus consuelos son mi delicia” (Sal 93, 17-19).
¿Será fanal introvertido el gozo interior, sin causa externa? ¿Será endogamia subjetiva sentir calma en el corazón? Más, no siempre por procurarlos acontece el deleite profundo en las entrañas. Ni se siente la paz, por mucho que se intente.
Lo que acontece no es por pasividad indiferente, ni por desentendimiento fraterno. Es quietud, serenidad, consuelo, distancia de las cosas, aun en medio de ellas. Es momento de gracia gratuita y agradecida, necesario para grabar la memoria en el estío. Es reserva para tiempos recios, cimiento y raíz para vencer en las tormentas.
Guíate por las mociones consoladoras.
También te puede interesar
Hijo Amado de Dios
3 de enero: Octava de Navidad
Testimonio de amistad
2 de enero: San Basilio y san Gregorio Nacianceno
Año nuevo 2026
1 de enero 2026: La Madre de Dios
Fin de año
31 de diciembre: Octava de Navidad
Lo último