¿Te dejas perdonar? El Cuarto Evangelio (23)

El Cuarto Evangelio (23)
El Cuarto Evangelio (23)

La mujer adúltera

El Cuarto Evangelio (XXIII) 

La mujer adúltera 

«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?». Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra». Inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?». Ella contestó: «Ninguno, Señor». Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más»” (Jn 8, 4-11). 

Comentario 

Los especialistas en Sagrada Escritura señalan que el pasaje evangélico de la adúltera no pertenece a la tradición joannea. Sin embargo, no por ello deja de ser un texto revelado, que además citan los padres de la Iglesia. San Agustín comenta: “La misericordia trae su nombre del dolor por un miserable: la palabra incluye otras dos: miseria y cor, miseria y corazón” (Sermón 358 A). El papa Francisco, se inspiró en el comentario agustiniano a la hora de prolongar el ministerio de los misioneros de la misericordia, con la carta Misericordia et misera.

Si en Caná de Galilea interpretamos la referencia a la mujer de manera universal, si los profetas han descrito al pueblo escogido con la figura de la mujer y cuando el pueblo se desviaba y daba culto a otros dioses se describía como adulterio y prostitución, se puede interpretar que el pasaje del Cuarto Evangelio se refiere a todos, y así, sentir hasta dónde llega el ofrecimiento de la misericordia divina. 

Si nos fijamos en la descripción del pasaje, mientras la mujer permanece de pie, Jesús está agachado. Sobrecoge hasta dónde la figura erguida de la mujer se mantiene gracias a que Jesús está inclinado. Las dos posturas revelan la misericordia de Dios.

Propuesta 

¿Te dejas perdonar?

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