¿Te dominan los prejuicios o admiras las destrezas de los demás? IV Domingo del Tiempo Ordinario, "C"

IV Domingo del Tiempo Ordinario, "C"
IV Domingo del Tiempo Ordinario, "C"

El Hijo del Carpintero

IV Domingo del Tiempo Ordinario, “C” 

Texto evangélico 

Y decían: «¿No es este el hijo de José?» Pero Jesús les dijo: «Sin duda me diréis aquel refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”, haz también aquí, en tu pueblo, lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún». Y añadió: «En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino (Lc 4, 21-30). 

Tres consideraciones 

Hoy Jesús denuncia nuestras posibles cegueras, que por prejuicios y presunciones, nos impiden valorar a quienes conviven con nosotros. Nos justificamos en que conocemos su identidad y sus posibles defectos, y esto nos excusa de acoger el don que son. 

Hoy se produce una ruptura con el nacionalismo endogámico. El Nazareno deja su pueblo y se va a un lugar abierto, fronterizo, por donde pasa la civilización del momento. Cafarnaúm representa la ciudad de tránsito; en ella acontecen signos capaces de fascinar a muchos, como a Pedro, a Andrés, a Felipe o a Mateo… 

El relato destaca la autoridad moral de Jesús, quien se abre paso entre los que desean despeñarlo, pero por su porte y forma de reaccionar desconcierta a sus vecinos. Quizá la mejor defensa es precisamente no reaccionar de forma violenta ante los ataques de los demás. 

Propuesta 

¿Te dominan los prejuicios o admiras las destrezas de los demás?

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