Amor fraterno
7 de enero: Tiempo de Navidad
El tiempo de Adviento es tiempo de confianza, y si cabe, aún lo es más este año de pandemia y de confinamiento,
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca (Mt 7, 24-25).
“Los que temen al Señor confían en el Señor: él es su auxilio y su escudo (Sal 113B, 11). “Los que confían en el Señor son como el monte Sión: no tiembla, está asentado para siempre” (Sal 124, 1).
“Aunque atenten contra la vida del justo y condenen a muerte al inocente, el Señor será mi alcázar, Dios será mi roca de refugio (Sal 93, 21-22).
“Siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino suya, y no la deja hundirse. Es Él quien la conduce, por supuesto, a través de los hombres que ha elegido. Esta es una certeza que nada puede ofuscar y es por ello que mi corazón está lleno de agradecimiento a Dios” (Benedicto XVI, 27 de febrero de 2013).
“Y para hacer muchos monasterios de pobreza sin renta, nunca me falta corazón y confianza, con certidumbre que no les ha Dios de faltar. Y para hacerlos de renta y con poca, todo me falta” (Santa Teresa, Fundaciones 20, 13).
El tiempo de Adviento es tiempo de confianza, y si cabe, aún lo es más este año de pandemia y de confinamiento, cuando puede acosarnos la duda, la melancolía, la tormenta de la desestabilización social. Más allá de lo que acontece cada día, sabemos que el Señor conduce la historia.
También te puede interesar
Amor fraterno
7 de enero: Tiempo de Navidad
En la noche se ven mejor las estrellas
6 de enero: Epifanía
Desde antes de la creación del mundo
4 de enero: II Domingo Navidad
Lo último
La palabra de la diócesis de Zamora, a través de Las Edades del Hombre
Oración con EsperanZa IV: Oración para aprender a amar, ante el Cristo Resucitado. Diego de la Cruz