Jornada de la Vida Consagrada
2 de febrero: Presentación del Niño Jesús en el templo
Tienes posibilidad de reconvertir lo aciago en ofrenda.
“Era la hora tercia cuando le crucificaron. Y estaba puesta la inscripción de la causa de su condena: «El Rey de los judíos.» Con él crucificaron a dos salteadores, uno a su derecha y otro a su izquierda. Y los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: «¡Eh, tú!, que destruyes el Santuario y lo levantas en tres días, ¡sálvate a ti mismo bajando de la cruz!».” (Mc 15, 25-30).
Hay muchas personas que están descontentas con su trabajo. Jesús se deja clavar en la cruz, quedando sujeto al madero. Son pocos los que pueden elegir su cultura, sociedad o lugar donde vivir, mientras que a un inmenso número de personas se les impone la tarea, el exilio o la pobreza.
Al contemplar a Jesús clavado en la cruz, podemos trascender y transfigurar la realidad, convirtiéndola en redención y solidaridad. Jesús no escoge el lecho del madero, pero lo transforma en fuente de vida: "Jamás el bosque dio mejor tributo en hoja, en flor y en fruto."
Tienes posibilidad de reconvertir lo aciago en ofrenda.
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