"Creemos que nos salvará una vacuna determinada y no es verdad. A este mundo solo le salvará el Amor" Toño Casado: "Jesús es la principal vacuna para este mundo herido de egoísmo, de cabreo y de desesperanza"

Vacunados junto al Cristo del Corcovado
Vacunados junto al Cristo del Corcovado

Por eso en la Iglesia los cristianos tenemos que esmerarnos por mostrar a Jesús, por compartir a Jesús, por hacer que la gente se encuentre con Él. Jesús no es una vacuna restringida que solo se administra a los adeptos fieles

Aquí algunos gobernantes, autoridades políticas y desgraciadamente, alguna religiosa, se han saltado el orden y buscan salvarse por delante de sus gobernados o feligreses

Creemos que nos salvará una vacuna determinada y no es verdad. A este mundo solo le salvará el Amor haciéndose real entre los seres del mundo que se ayudan y se saben hermanos en la misma balsa que zozobra ante la tempestad

Jesús es la vacuna que nos cura del egoísmo. El que comulga se inmuniza con su luz frente al  vinagre y al pesimismo del mundo. Porque somos inmortales. Jesús vivo nos hace eternamente vivos y fuertes

¿Qué busca todo el mundo?

Ahora todo el mundo busca que se acabe esta pesadilla del coronavirus de los perendengues, que nos tiene a todos saturados, hastiados, ahítos, y ustedes me perdonen la expresión castellana y poco litúrgica, hasta los mismísimos ovoides. La gente busca ponerse la vacuna que les salve del virus traicionero y sus malignas cepas; incluso hay algunos que se saltan la cola, como pasaba en las pescaderías de antaño cuando no había numeritos rojos que organizasen a las señoras que soltaban lo de quién es la última. Aquí algunos gobernantes, autoridades políticas y desgraciadamente, alguna religiosa, se han saltado el orden y buscan salvarse por delante de sus gobernados o feligreses. Es como lo de esos políticos que dejan su cargo de responsabilidad como capitanes ante la guerra de la pandemia con miles de muertos y se van a sus intereses personales. ¿Qué buscan ellos? Desde luego que el honor perdido eso sí que no lo buscan…

Buscamos volver a la normalidad de las verbenas, las fiestas, los juegos, la calle, el sol en la cara, los viajes, los negocios florecientes… Buscamos retornar a la vida que no sabíamos feliz.

Vacuna para el Covid: ¿Qué pasa con África?
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Otros buscan llenarse los bolsillos. A rio revuelto ganancia de pescadores. En este caso, de farmacéuticos. Hay alguno que quiere reencarnarse en farmacéutico, que esos tienen agarrado al mundo por las partes blandas y no sé yo que van a hacer con tanto dinero mientras los países se dan codazos y se saltan la fila en el mostrador mundial para llegar al maná del pinchacito. ¿Y qué buscan los pobres, los del ya manoseado término “Tercer Mundo”? Esos buscan sobrevivir; como no tienen contadores de muertos diarios y son todos niños y jóvenes y pobres,  les queda poca esperanza de pillar las sobras.

Pues resulta que el día que Jesús apareció en Galilea y curó a la suegra de Pedro y acabó con los demonios de aquella época, que eran poco más o menos tan ruines y malvados como los de la nuestra, cuando Jesús se convirtió en la vacuna de aquel tiempo sin seguridad social, todo el mundo le buscaba. Todos. Querían curarse. Querían tener paz. Querían volver a la vida. Querían sanar las heridas del corazón. Querían escuchar a ese tipo que hablaba con autoridad y que te dejaba boquiabierto con sus ocurrencias. Se sentían nacer.

Por eso Jesús es la principal vacuna para este mundo herido de egoísmo, de cabreo y de desesperanza. Creemos que nos salvará una vacuna determinada y no es verdad. A este mundo solo le salvará el Amor haciéndose real entre los seres del mundo que se ayudan y se saben hermanos en la misma balsa que zozobra ante la tempestad. Los ricos piensan que se volverán indestructibles aislados y encerrados en sus torres de marfil. Pero está claro que los bichitos estos enigmáticos se cuelan por el menor resquicio y al final todos vivimos dentro de la misma campana de aire que es la atmósfera…

Vacunas contra covid, ¿luz al final del túnel?
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Por eso en la Iglesia los cristianos tenemos que esmerarnos por mostrar a Jesús, por compartir a Jesús, por hacer que la gente se encuentre con Él. Jesús no es una vacuna restringida que solo se administra a los adeptos fieles. Jesús es la Buena Noticia para el mundo, y su riqueza de amor y de gracia no se puede contener en ninguna sacristía ni documento humano. Jesús es la salud y la vida. Y el perdón y la fiesta. Jesús es la vacuna que nos cura del egoísmo. El que comulga se inmuniza con su luz frente al  vinagre y al pesimismo del mundo. Porque somos inmortales. Jesús vivo nos hace eternamente vivos y fuertes. No es nuestra persona individual, ni nuestro movimiento, ni nuestro santo fundador, ni nuestro carisma la solución al mundo. Es Jesucristo, y en la medida en que lo trasmitamos y contagiemos, seremos útiles a esta tarea de sanación y milagro universal.

Administremos la vacuna a todos. Jesús es la vacuna que todo el mundo busca sin saberlo. 

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