"¿De verdad quieres ser importante? Pues agarra la toalla y la palancana" Toño Casado: "Los más importantes son los que lavan y curan los pies del mundo para que se siga manteniendo en pie"

Lavatorio
Lavatorio

"Por el poder la gente hace lo que sea: vende a su hermano, pisa cabezas, hace la pelota con mil reverencias, por no decir una expresión más soez"

"Jesús además de ser un extraño director de casting, viendo al grupo tan variopinto que se agenció, era un lider que ejercitaba la paciencia con los suyos en grado sumo"

"El más importante no es el que lleva los ornamentos, las corbatas y los brillos y todo el mundo le hace la ola. La más importante es la enfermera que le da la comida a un paciente, y se la da con cariño"

Recuerdo el dia que gane mi primera medalla. Subí cual pavo ufano y tímido al escenario y me entregaron aquel circulito dorado con una pluma grabada; evidentemente la medalla no era de futbol. Tenía yo 12 años y el teatro lleno me aplaudía, los focos me deslumbraban...Vamos, un éxtasis de éxito por haber ganado un concurso de poesía con 12 versos que años más tarde perdí en los cajones del olvido.

A todos nos gusta ser los primeros. Levantar los brazos atravesando la meta mientras te llevas la cinta con el cuerpo (eso me lo imagino; yo no he corrido más que en clases de EGB y más bien poco y obligado). A muchos les gusta ser aplaudidos en las redes, seguidos por sus bailes y ocurrencias, acumulando seguidores y likes anónimos que les encumbre al Olimpo de los influencers, predicadores contemporáneos que dirigen las masas con más o menos lucidez.

A la gente en general le gusta mandar. Como decía mi abuela “mangonear”, o sea dirigir tu pareja, familia, trabajo, parroquia, comunidad,diócesis, partido o país o grupo como si fuesen todos un rebaño de ovejas tontas. Enseguida se hacen con el poder meando en las 4 esquinas de la casa para marcar bien su posición de dominio en el territorio que ocupa su decadente reino, como el padre del Rey León.

Por el poder la gente hace lo que sea: vende a su hermano, pisa cabezas, hace la pelota con mil reverencias, por no decir una expresión más soez, y se sabe arrimar a los que dirigen el cotarro cual palmero traidor, que lo único que ambiciona es el puesto de presidente o la mitra o ser el mandamás de la manada. No digamos en el mundo de los políticos...estamos apañaos.

Servicio

Fue curioso el estilo de liderazgo de Jesús. Se ve que gancho tenía para arrastrar a las masas, aunque también lo tenía para perderlas. Es lo que tienen las masas y manifestaciones que el domingo te aplauden con ramos y el viernes te crucifican con clavos. Y hoy seguimos exactamente igual...

Pero Jesús además de ser un extraño director de casting, viendo al grupo tan variopinto que se agenció, era un lider que ejercitaba la paciencia con los suyos en grado sumo, les quería, les aguantaba, compartía el suelo del barco para dormir y el plato de salsa para mojar el pan, aunque fuese con Judas. Jesús se sentaba donde le ponían y recibía las atenciones del fariseo insensible y de la pecadora arrepentida. Muchas veces le quisieron hacer rey y se escabulló de los oropeles monárquicos.

Igual bendecía a los niños que tocaba a los leprosos, que se iba de boda que se sentaba a explicarles con ternura y paciencia, mucha paciencia, a sus followerssss (seguidores me gusta más) la llegada de un Reino en el que el más importante es el que más ayuda a los demás. El más importante no es el que lleva los ornamentos, las corbatas y los brillos y todo el mundo le hace la ola. La más importante es la enfermera que le da la comida a un paciente, y se la da con cariño.

El más importante es el profe que intenta mantener la ilusión de sus chavales por aprender. El más importante es ese señor de caritas u otra Ong que atienden con respeto a los que piden algo de comer manteniendo su dignidad. El más importante es quien te llama para ver cómo estás en medio de esta tempestad que atravesamos. El más importante se acerca a tí, que estás hasta los mismísimos, te quita los zapatos de la vida y de los días, y te lava los pies, como hacía tu madre cuando eras niño, con la esponja amarilla y la palancana blanca. Y te los secaba con esa ternura que solo las madres tienen para secar los pies de sus hijos llegando incluso a besarlos...

Esos son los más importantes. Los que lavan y curan los pies del mundo para que se siga manteniendo en pie. Así lo hizo Jesús, así lo hace todos lo días.

¿De verdad quieres ser importante? Pues agarra la toalla y la palancana que tienes muchas medallas que ganar. Y esas medallas sólo las veras tú. Y Dios, que esta muy enterado.

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