José actuó como Jesús, guiado por el Espíritu de amor: marginó la ley que no sirve a las personas
El Amor, “ángel del Señor”, le impidió “repudiarla en privado” (San José 19 de marzo de 2026)
Comentario: “Nos ha bendecido en Cristo” (Ef 1,3-6.11-12)
Esta lectura, elegida para la fiesta de la Inmaculada Concepción de Santa María Virgen, es un himno al plan salvador de Dios. En María, la madre de Jesús, admiramos el proyecto divino de vida humana. “Enriquecida, desde el primer instante de su concepción, con esplendores de santidad singular, la Virgen Nazarena es saludada por el Ángel anunciante, por mandato de Dios, como “llena de gracia” –cf. Lc 1,28-” (Vat. II: LG 56). Es “la gracia en que estamos” (Rm 5,2) al creer a Jesús.
“El Dios, Padre de Jesús”, es bendecido (“decimos bien” de él) por habernos bendecido él primero. Como en María, su amor se ha adelantado “con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos”:
a)“nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor” (ágape: el amor desinteresado y universal).
b) “Él nos ha destinado (proorisas hemás: decidiéndonos desde un principio) por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, a ser sus hijos” .
c) “para alabanza de la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en el Amado”.
Los versículos 7-10 (no incluidos en la lectura) y 11-12 cantan la obra del Amado (Jesús):
a) en él tenemos la salvación(apolítrosin: apó y lío: desatar, liberar) por su sangre, el perdón de las ofensas, según la riqueza de su gracia que nos desbordó en toda sabiduría y prudencia (vv.7-8);
b) mostrándonos el misterio de su voluntad, según su beneplácito “que propuso (proézeto: de protízemi: poner delante, exponer a la vista, publicar...) en él” para administración de la plenitud de los tiempos: recapitular todas las cosas en el Cristo, las del cielo y las de la tierra (vv 9-10).
c) “En él hemos heredado también (lit.: hemos sido hechos clero, suerte), los que ya estábamos destinados por decisión del que lo hace todo según su voluntad” (v. 11).
d) “para que seamos alabanza de su gloria quienes antes esperábamos en el Mesías”(v.12).
Oración: “Nos ha bendecido en la persona de Cristo” (Ef 1,3-6.11-12)
Jesús, el Amado con todo el amor del Padre:
contemplamos en María tu proyecto de vida;
anticipándose al primer instante de su concepción;
elegida desde siempre a ser “santa e intachable ante Dios por el amor”;
adoptada desde un principio como hija a través de ti, Cristo Jesús,
según el beneplácito de la voluntad divina;
concepción inmaculada para alabanza de gloria de la gracia divina,
del amor sin límites, con que Dios nos agració en ti, el Amado.
La “llena de gracia”, aceptó el amor incondicional de Dios:
se dejó guiar siempre por el Espíritu del amor divino,
aceptó la maternidad difícil en que se vio envuelta;
siempre creyó en el amor desinteresado y universal;
siempre “colaboró a la salvación humana con la fe libre y obediencia” al amor;
“obedeciendo fue causa de la salvación propia y del género humano entero” (LG 56);
María entregó su vida a tu causa, al reino del Padre...:
con amor vivió la vida de los pobres en solidaridad con sus problemas;
con amor ayudó a Isabel en el nacimiento de su hijo;
con amor aceptó tu nacimiento en medio de mil penurias;
con amor emigró y volvió a su pueblo de Nazaret;
con amor sufrió tu crecimiento y desapego familiar;
con amor te pidió comprometerte con los novios de Canaán;
con amor acudió a buscarte ante la presión de tus familiares.
con amor siguió tus huellas cuando las cosas se complicaron;
con amor permaneció junto a ti en la “cena de despedida”,
en el camino hacia la cruz, junto a la cruz y en la muerte...;
con amor acogió a Juan y a la nueva familia;
con amor pidió el Espíritu sobre los discípulos (He 1, 14).
Al celebrar la fiesta de la Inmaculada Concepción de María:
nos dirigimos a ti, Jesús de Nazaret, el Amado;
queremos entonar contigo un himno de acción de gracias;
reconocemos el amor singular del Misterio divino:
“Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales....
Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo
para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.
Él nos ha destinado por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad,
a ser sus hijos, para alabanza de la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido en el Amado”...
Tu vida, Jesús, nos ha revelado el Amor liberador y perdonador:
amor gratuito que es nuestra sabiduría e inteligencia;
amor que te ha hecho a ti, Cristo, cabeza de todas las cosas,
Amor que es plenitud de la historia fraternal de la humanidad.
En este amor queremos vivir, como María, tu Madre:
trabajando por el bien de todos;
alumbrando el reino de la verdad y la vida...;
“haciendo un favor al que no va a devolver...;
lanzándonos aún al fracaso, si hace falta, sin falsas prudencias;
quemando las naves en bien del prójimo;
siendo antorchas que solo tenemos sentido cuando nos quemamos;
solamente entonces seremos luz...;
dando sencillamente la vida, sin publicidad,
como el agua de la vertiente,
como la madre da el pecho al niño,
como el sudor humilde del sembrador”
(Lluís Espinal, español de Sant Fruitós de Bages -Barcelona-, jesuita, periodista, misionero asesinado en Bolivia por escuadrón de la muerte, sólo dos días antes de san Arnulfo Romero -22.03.1980).
Preces de lo Fieles (Inmaculada Concepción 08.12.2018): En Cristo todos somos bendecidos
La “llena de gracia”, aceptó el amor incondicional de Dios. Se dejó guiar por el Espíritu del Amor. “Colaboró a la salvación humana con la fe libre y obediencia” al amor; “obedeciendo fue causa de la salvación propia y del género humano entero” (LG 56). Pidamos responder como María al Amor diciendo: “Queremos amar como María”.
Por la Iglesia:
- que nos sintamos todos bendecidos por el amor de Dios;
- que todos nos consideremos hermanos, hijos del mismo Amor.
Roguemos al Señor: “Queremos amar como María”.
Por la reforma de la Iglesia:
- que vuelva al evangelio de la sencillez y la igualdad;
- que respete y promueva los carismas de Dios en todos:
Roguemos al Señor: “Queremos amar como María”.
Por las mujeres:
- que sea valorada y respetada su dignidad humana;
- que pueda desempeñar en la Iglesia los ministerios cristianos.
Roguemos al Señor: “Queremos amar como María”.
Por la paz de nuestra sociedad:
- que todos puedan vivir trabajando dignamente;
- que haya respeto a los derechos y deberes humanos.
Roguemos al Señor: “Queremos amar como María”.
Por los más necesitados:
- que tengan coraje para superar las dificultades;
- que siempre puedan contar con nuestra ayuda.
Roguemos al Señor: “Queremos amar como María”.
Por esta celebración:
- que sintamos el amor que movió a María en su vida;
- que esta fiesta nos anime, nos consuele, nos llene del Espíritu.
Roguemos al Señor: “Queremos amar como María”.
En este amor queremos vivir, como María, tu Madre, trabajando por el bien de todos; alumbrando el reino de la verdad y la vida..., siendo testigos, tuyos, Jesús, hijo de María, que vives por los siglos de los siglos.
Amén.
Rufo González
Leganés, diciembre 2018
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