Oremos al Dios Padre, “nunca visto”, que nos ha manifestado su amor en la vida de Jesús de Nazaret, el hijo de María y de José. En su humanidad “hemos visto al Padre”.
Oremos diciendo: Revela a tu Hijo en nosotros
Para que las obras y palabras de la Iglesia manifiesten el respeto a la dignidad humana,
a la libertad, a la responsabilidad, a la colaboración...
Roguemos al Señor: Revela a tu Hijo en nosotros.
Para que los servidores de la Iglesia fomenten el diálogo, la escucha a todos, la reconciliación,
la ayuda mutua, el respeto a la realización humana...
Roguemos al Señor: Revela a tu Hijo en nosotros.
Para que los gobernantes trabajen por la vida de todos, especialmente de los más débiles,
y sometan la economía y los bienes materiales al servicio de las personas...
Roguemos al Señor: Revela a tu Hijo en nosotros.
Para que en nuestra comunidad reconozcamos la especial dignidad de los pobres,
como la de Jesús de Nazaret, que “no tenía dónde reclinar su cabeza”...
Roguemos al Señor: Revela a tu Hijo en nosotros.
Por esta celebración: que nos consideremos todos hermanos iguales de tu Hijo, y
salgamos contentos tras haberle escuchado y comulgado...
Roguemos al Señor: Revela a tu Hijo en nosotros.
Bendice, Padre nuestro, los deseos que te presentamos, purifica nuestros corazones con tu amor sin medida, y fortalece nuestro compromiso a favor de tu Reino. Te lo pedimos con el mismo Espíritu que animó la vida de Jesús, nuestro Señor, que vive por los siglos de los siglos.
Amén.