Es tarea eclesial empujar la historia por la dignidad humana “El camino del Señor” es la vida, no la religión (D. 2º de Adviento C 05.12.2021)

El futuro está abierto para todos: “toda humanidad verá la salvación de Dios

Comentario: “Toda carne verá la salvación de Dios»” (Lc 3, 1-6)

La vida pública de Jesús se inicia en relación con Juan Bautista (Mt 3,1-12; Mc 1,2-8; Lc 3,1-20; Jn 1,19-28). Hechos de Apóstoles presenta el bautismo de Juan “antes de que llegara Jesús” (He 13,24; 10,37; 19,4). Señala además la exigencia, para elegir sucesor de Judas, de que sea “uno de los que nos acompañaron todo el tiempo en que convivió con nosotros el Señor Jesús, comenzando en el bautismo de Juan hasta el día en que nos fue quitado y llevado al cielo...” (He 1,21-22).  

La importancia del momento requiere este sincronismode la actividad de Juan. Pues, como dirá Pablo ante el rey Agripa: “estimo que no se le oculta nada de esto, pues no ha sucedido en un rincón” (He 26,26). “Esto” es el hecho Jesús: “lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan: Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (He 10,37-38). De aquí la cronología civil (Tiberio, Poncio Pilato...) y religiosa (Anás y Caifás). 

Vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto”.Fórmula de vocación profética (Is 38,4; Jer 1,4; Ez 7,1; 1Cr 17,3...). La iniciativa es de Dios que hace llegar su palabra de modo irresistible. Literalmente “se hizo o sucedió (`egéneto´) la palabra de Dios”. El mismo evangelio dice que “vivía en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel” (Lc 1,80). “En el desierto” (`en te eremó´): ámbito no religioso, refugio de rebeldes sociales y religiosos. A Zacarías, su padre, sacerdote judío, se le había anunciado la misión de su hijo y su contenido esencial (Lc 1,16s.76-79).

Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados”. Recogido de Marcos (1,4). Al margen de la reconciliación del templo (sacrificios, ofrendas...), propone un bautismo en el río, como signo de cambio. “Bautizar” significa “sumergir, hundir”, con intención de eliminar, matar, desaparecer (como hundir un barco). En los evangelios “bautismo” es llamada la muerte de Jesús (Mc 10,38s; Lc 12,50): morir a esta vida física para nacer a otra vida. Aquí el cambio es de mente y de compromiso personal y público por el bien en todos los ámbitos vitales.

El camino del Señor” es la vida, no la religión. Eso dice la cita de Isaías (40,3-5), que describe la misión de Juan: “Voz del que grita en el desierto: Preparad el camino del Señor”.Allanad sus senderos”: eliminar baches, vacíos, carencias, contradicciones individuales y sociales. “Los valles serán rellenados”: corrigiendo las desigualdades que acarrean la miseria y la injusticia...Montes y colinas serán rebajados” si se eliminan autoritarismos, expectativas desorbitadas, soberbia, distinciones humillantes, venganzas expectantes...Lo torcido será enderezado” reparando el mal infligido, aprendiendo a revisar conductas... “Lo escabroso será camino llano” quitando deudas usureras, barreras inhumanas...

Y toda carne verá la salvación de Dios»”. En el texto griego hay tres matizaciones de universalidad: “todo valle, todo monte y colina, toda carne”. Expresa que la salvación de Jesús no es solo para un pueblo o una cultura. “Toda humanidad la verá”. El futuro está abierto para todos. Es tarea eclesial: empujar la historia por la dignidad humana, por el ajustamiento personal y social, por dotar de sentido y esperanza, por ser buena noticia como lo fue Jesús para los que entraban en relación con él. Para eso ha dejado su Palabra y sus signos de vida. El Espíritu ha llegado antes que la Iglesia, y espera ser reconocido.

Oración: Toda carne verá la salvación de Dios» (Lc 3, 1-6)

En el segundo domingo de adviento, miramos al Bautista:

le ha sobrevenido la palabra divina “en el desierto”;

recorre la región del Jordán invitando al cambio de vida;

predica un bautismo de conversión para perdón de los pecados.

Fuera de ámbitos religiosos, preludia así al laico Jesús:

siente, como él, el juicio de Dios sobre aquella sociedad injusta;

despierta la conciencia de las personas que acuden;

aviva el descontento interior ante una situación inhumana.

Desde el Jordán, frontera de su tierra, emprende un nuevo éxodo:

el pueblo pobre sigue esclavizado y desatendido;

los dirigentes utilizan la religión para su encumbramiento;

el comercio, el interés, han invadido la casa de Dios;

la fraternidad ha sido enmascarada por una jerarquía opresora;

la mesa común ha sido destrozada por las grandes fortunas.

Juan intenta “sacar” a la gente de la injusticia:

propone un “bautismo de conversión, para el perdón de los pecados”;

hay que “sumergir” la mentalidad acaparadora y orgullosa;

hay que “bautizar” lo que perjudica: humillación, apariencia, soberbia, extravío...

Siente el aliento de los antiguos profetas:

preparad el camino del Señor, allanad sus senderos,

los valles serán rellenados, los montes y colinas serán rebajados;

lo torcido será enderezado,lo escabroso será camino llano” (Is 40,3-5). 

Juan, como Tú, Jesús, intuye la voluntad del Padre:

voz esperanzada de todo profeta verdadero:

- “¿Qué Dios hay como tú, capaz de perdonar el pecado,

de pasar por alto la falta del resto de tu heredad?

No conservas para siempre tu cólera, pues te gusta la misericordia.

Volverás a compadecerte de nosotros, destrozarás nuestras culpas,

arrojarás nuestros pecados a lo hondo del mar” (Miq 7,18-19.

- “Estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles...,

ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios

manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor” Rm 8:38-39.

Tú, Cristo del adviento, tomas la condición de esclavo,

hecho semejante a los seres humanos,

reconocido como persona humana por tu presencia” (Flp 2, 7);

tu “camino” es la vida de “senderos llanos”, sin baches ni vacíos...; 

de “valles rellenados”: sin desigualdades miserables e injustas...;

de “montes y colinas rebajados”: sin autoritarismos vengativos...;

tu camino “endereza lo torcido” reparando el mal, revisando conductas...;

tu camino llanosólo “impone cargas indispensables” (He 15,28)

de verdad, bondad, fraternidad... humanas;

tu camino está abierto a toda la humanidad:

toda carne verá la salvación de Dios”;

en él vivimos, nos movemos y existimos” (He 17,28);

“debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad

de asociarse al misterio pascual de tu vida” (GS 22).

Preces de los Fieles (D. 2º Adviento C 05.12.2021)

Celebrar bien la Navidad es vivir el Amor del Evangelio. Evangelio que conduce a la libertad, a la sinceridad, a la fraternidad, a la verdad, al ajustamiento personal y social. Pidamos vivir el Evangelio, diciendo: queremos vivir tu alegría, Señor”.

Por la Iglesia:

- que allanemos caminos sinodales, fraternos, comunitarios;

- que respetemos los carismas para bien de la comunidad.

Roguemos al Señor: queremos vivir tu alegría, Señor”.

Por las intenciones del Papa (diciembre 2021):

- que surjan “catequistas, llamados a proclamar la Palabra de Dios”;

- que “sean testigos con valentía, creatividad y con la fuerza del Espíritu Santo”.

Roguemos al Señor: queremos vivir tu alegría, Señor”.

Por la paz de nuestro mundo:

- que trabajemos por erradicar el hambre, la miseria, la violencia...;

- que los niños y jóvenes sean educados en el respeto y la justicia.

Roguemos al Señor: queremos vivir tu alegría, Señor”.

Por las religiones:

- que sean propuestas dignas del ser humano y del Padre de todos;

- que den vida desinteresadamente, como el “sol y la lluvia”.

Roguemos al Señor: queremos vivir tu alegría, Señor”.

Por nuestra parroquia:

- que acoja, respete, anime a vivir en libertad, en verdad, en amor...;

- que prepare la navidad pensando en los más necesitados.

Roguemos al Señor: queremos vivir tu alegría, Señor”.

Por esta celebración:

- que la llamada del Bautista nos penetre el corazón y nos convierta;

- que nos haga crecer en esperanza, en compromiso por el Reino de Dios.

Roguemos al Señor: queremos vivir tu alegría, Señor”.

Como tú, Jesús, queremos atender a la voz del Padre que resuena en nuestro corazón. Como tú, Jesús, queremos atender a los hermanos que nos necesitan para “verse salvados”, realizados, alegres, llenos de vida sana. Como tú, Jesús, queremos celebrar la Navidad que vive por los siglos de los siglos.

Amén.

Leganés (Madrid, 5 de noviembre de 2021

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